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Humana
Nombre : Lumière Noire
Escuela : La Torre, Escuela del Lago de la Luna
Bando : La Diosa
Condición vital : Viva
Cargo especial : Maestra de Magia Básica (La Torre, Lago de la Luna), Miembro del Concilio
Rango de mago : Archimaga, Experta en Magia de Agua
Rango de guerrero : Guerrera experta (Espadas y mazas, una mano), Guerrera aprendiz (Mazas y martillos, dos manos), Aprendiza de Hielo
Clase social : Plebeya
Mensajes : 344
Fecha de inscripción : 05/05/2011
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Ficha de Lumière Noire


• Nombre y apellidos: Lumière Noire.

• Sexo: Mujer.

• Edad: 30 años.

• Condición vital: Viva.

• Bando: La Diosa.

• Raza: Humana.

• Profesión: Archimaga, especialista en magia del agua. Maestra de magia básica en La Torre y Lago de la Luna. Maestra de especialidad (magia del agua) en Lago de la Luna. Guerrera experta en espadas y mazas a una mano, aprendiz de mazas y martillos a dos manos. Miembro del Concilio.

• Escuela: La Torre, Lago de la Luna.

• Clase social: Plebeya.

• Descripción física:

• Descripción psicológica: Escribe aquí (6 líneas mínimo).

• Historia: Pese a todo, Lumière siempre ha sido una persona privada en cuanto a su vida personal y, por cualquier motivo que sea, nunca le ha gustado hablar de su pasado. Sin embargo, todos sabemos cómo es la gente cuando quieren saber algo, por lo que siempre ha acostumbrado a inventarse las historias más rimbombantes a quienes le preguntan (porque es más fácil decirles algo que no decirles nada). Nunca repite la misma historia: a alguien le dice que su madre era una estatua de hielo y que pasó su infancia en un palacio de cristal, jugando con las hadas de los copos de nieve y bebiendo el dulce néctar de las cimas de las montalas; a alguien, sin embargo, le dice que es princesa de las ranas y que por eso es capaz de comunicarse con ellas, y a otra persona le dice que nació y creció junto con un lobo de las praderas como una niña libre y salvaje.

Lo mejor es que hay gente que se cree estas historias, aunque un perro hambriento luchará por cada trocito de hueso. Lo que todas sus historias tienen en común es que un día, a la edad de quince años, llegó al Valle de los Lobos. Lumière, como era pasar, era una persona completamente diferente a la que es hoy día. Una chica introvertida, perdida en el mundo, con el cabello de un color lila claro (lo menciono porque su pelo ha cambiado de color a lo largo de los años, no sé sabe por qué). En su primer día en la Torre conoció al que debiera ser el amor de su vida si no hubiera sido porque la juventud es tonta.

Aquel amado era un tal Sasha Vonturin Sorent' Alonais, aunque en su juventud tuvo varios apodos, cada cual más variopinto que el anterior, entre ellos destacando a «Blakinwear», «Cloud» y «Phoenix», no necesariamente en ese orden. Llegaría a ser príncipe y quizás rey de los elfos, pero en aquel momento ninguno de ellos dos lo sabía y seguramente a ninguno de los dos le hubiera importado. Eran unos días felices en el que el mundo parecía no estar tan obsesionado con las guerras y los conflictos entre bandos: Lumière pasó años en la Torre sin considerar la posibilidad de que los magos oscuros son una amenaza real en este mundo, y había vivido esos años tranquila y disfrutando del amor. Conoció en la Torre también a muchos otros alumnos, entre los cuales destacamos a sus otros amigos íntimos: Félix Vonturin Slash, conocido en aquellos tiempos bajo el sobrenombre de «Aeglos», y la futura archimaga-guerrera Estela, que tan interesada estaba en el cielo nocturno y los astros que aseguraba venir de más allá de las estrellas.

Todos estos individuos eran elfos, lo que quizá explique el amor que tiene Lumière hacia esta cultura. Fue el periodo más feliz de su vida, aunque el presente vuelve a acercarse a ese estado de tranquilidad perpetua e idilio que caracterizó su primera etapa en la Torre. Pero aún queda mucho que contar hasta llegar a la época actual. Comencemos por la profecía: seis meses después de que llegara Lumière al Valle, la Diosa pronunció una profecía a través de los labios del Oráculo del Templo sin nombre. Entre otras cosas, anunciaba que alguien perdería sus poderes y que otra persona sería salvada por la muerte.

Lumière no sabe quién llegó a sufrir este primer efecto, pero sí sabe que un día se despertó y su brazo derecho se había vuelto como de piedra, pero translúcido como el hielo. En cuestión de horas se había extendido esta maldición por todo su cuerpo, paralizándola en la cama de la enfermería donde se había convertido en una estatua. Si no hubiera sido porque la Diosa decretó que no moriría, sino que su bienamado Sasha iría al Desierto Eterno a buscar una cura, quizás la historia de Lumière se hubiera acabado en este punto. Sin embargo, su príncipe elfo viajó hacia las arenas y regresó con una flor bañada en rocío. Con solo rozar una gota los labios de la chica, su cuerpo recobró la suavidad y el color de sus carnes lozanas. Ah, y ahora su pelo es rosa.

Sin embargo, este mal trago no fue solo eso, sino que la Diosa decidió justo otorgarle la capacidad de revertir a esa forma de estatua en la que tenía un mejor control de la magia acuática. Tras otro corto periodo de felicidad se vio alcanzada otra vez por la tragedia, habiendo desaparecido el príncipe Sasha y su hermano Félix. No regresaron hasta pasados dos años que emplearon en viajar por las tierras élficas y surcar los mares conocidos. Para cuando regresaron, el corazón de Lumière ya se había marchitado y cerrado para siempre al amor, y si no le escupió a los elfos en la cara fue por educación y no por otra cosa, porque se sentía herida y traicionada y como que nunca más sería capaz de amar.

Con el regreso de estos dos abandonó por primera vez la Torre. Vivió varios meses en algún lugar indeterminado de Garnalia en una pequeña granja a la que regresaría con el paso de los años. Por aquellas épocas acabó haciéndose amiga de un dragón llamado Ankyatne que el mundo ya parece haber olvidado, y hasta Lumière se acuerda bien poco de su relación con él. Lo que sí recuerda era que utilizaba magia para darle de comer, multiplicando y aumentando el tamaño de muchos filetes para saciar el hambre del dragón. Ah, y por aquella época murió Sasha. No os preocupéis, se puso mejor. Esto lo comento como anécdota porque Lumière no se vio afectada por las muertes de su examado, solo algo molesta porque el fantasma se comunicaba con ella rasgando mensajes en sus paredes con cuchillos.

Prestad atención al hecho de que he dicho «muertes», así, en plural. La generación de Lumière paraece tener unos serios problemas de compromiso con la muerte, habiendo perecido y regresado a la vida varias veces, mínimo una. Crescent lo ha hecho, Sasha también, Félix también, Estela posiblemente haya muerto y resucitado en otro planeta, Lumière casi muere dos veces... Es casi un rito de paso: si no has muerto o casi muerto, no puedes considerarte un mago de pleno derecho.

Pero, en fin, cuando regresó a la Torre todo parecía haber vuelto a la normalidad. Crescent estaba vivo, Sasha también aunque aún no había resucitado en el corazón de Lumière. Fueron otros años tranquilos, dentro de lo que cabe. En este periodo se convirtió en maestra de la Torre, se hizo amiga de Michelle Swallow, otra estudiante convertida en maestra, y también entabló una amistad muy íntima con una muchacha conocida como Serah que, como mucha gente que ha pasado por el Valle de los Lobos, ha desaparecido del mundo sin dejar rastro una vez lo hayan abandonado. Es más o menos en este período cuando Amy la nigromante decide que es hora de revivir, poseyendo el cuerpo de una muchacha haciéndose pasar por un estoque encantado, aunque tardó unos años en hacerse con el cuerpo completamente, y también en este periodo cuando Lumière fue pelirroja.

También apareció la nigromante Morgan, enemiga jurada de Estela que, como ella, también parece haber desaparecido de la faz del planeta. ¿Y si es la Maldición del Maestro, pero condena a la gente a desaparecer y no a convertirse en pasto para los lobos? Narshel tiene que dar unas explicaciones, pero nos vamos del tema. En un ataque a Serah llevado a cabo por no me acuerdo qué mago oscuro Lumière acabó herida de gravedad, y viéndose sin fuerzas de regresar a la Torre o de pedir ayuda, se encerró en un cristal hechizado para sanar sus heridas. Cuando se despertó, pareció haber perdido para siempre esa capacidad que tenía para convertirse en estatua mágica de hielo, además de la intensidad de su pelo, que se ha quedado en la gama de rosa suave que tiene hoy día. Nunca la echó de menos porque le servía como recordatorio de tiempos más felices y del hecho de que ahora odiaba a Sasha.

Los siguientes años de su vida son algo difusos así que enumeraré unas cuantas cosas que hizo en un orden no necesariamente diacrónico: pasó una temporada en Gadrýl, donde aprendió a luchar con los elfos; mató a Sasha, príncipe de los elfos, cuando este se convirtió en mago oscuro, pasó meses buscando a Estela tras su desapareción, pero esto no dio fruto; volvió al norte, su tierra natal pese a tener el nombre de una utländska kvennamujer extranjera; regresó a la Torre y participó en el rescate de Catherine (todo el mundo sabía que Crescent y Catherine iban a acabar juntos menos ellos mismos, por cierto) que había sido secuestrada por Amelia; pasó una temporada en Ekhleer haciendo vete a saber qué; consiguió unas cuantas armas mágicas (en paradero desconocido) hechas por enanos; acabó por visitar la tumba de Sasha Vonturin Sorent' Alonais, rey de los elfos, a pedirle perdón y a decirle que ella le había perdonado tras tantos años.

Pero todos los caminos y hechizos de teletransportación conducen al Valle de los Lobos. Pasó otros tantos años más como maestra hasta que un día decidió que había tenido suficientes sobresaltos en lo que llevaba de vida y que le rentaría más retirarse del mundo de la magia y vivir el resto de sus días en el Förstgard, en su granjita. Eso hizo y nadie pudo pararla (todos saben lo cabezaduras que son los nórdicos), aunque ella hubiera sido la más entregada maestra de la Torre (sin contar a Narshel, claro está) y hubiera guiado a decenas, si no cientos, de alumnos en sus primeras incursiones en el mundo de la magia.

Pero aún así se fue. Era una moza y tenía tierras y vacas y las tierras y las vacas necesitan de mucha atención, así que pasaron tranquilos dos años de su vida que dedicó a las labores del campo y a cuidar de sus animales. Un día, sin embargo, recibió una carta que la convidaba a una caverna perdida en algún lugar del territorio de los Djinn, en un rincón remoto del sur de Garnalia. Aunque la reunión no acabó llevando a nada, decidió que se había tomado un descanso lo suficientemente largo y regresó a sus responsabilidades de maestra durante unas semanas más, decidiendo luego que quería especializarse en magia del agua, tras lo que partió a la escuela del Lago de la Luna y estudió. Acabó por especializarse y convertirse en maestra de esa escuela, quedándose unos cuantos meses, pero al poco la añoranza pudo con ella y acabó por ser maestra de ambas escuelas, pasando una semana aquí y otra allá.

Hace muy, muy poco, en una noche en la que no conseguía dormir por el desbarajuste horario que conlleva vivir sin y con sol, se encontró en el Valle de los Lobos con un unicornio que la llevó al Templo del Agua, donde tras tantos años de penurias y tristeza se vieron reconocidos su dolor y su esfuerzo, convirtiéndose en archimaga.

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• Físico del personaje: Lightning — Final Fantasy XIII — Lumière Noire

• Cuenta principal: Esta.


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