avatar
Humano
Nombre : Gyoss Khartasgo
Escuela : Fortaleza de Aressher
Bando : El Dios
Condición vital : Vivo
Rango de mago : No versado
Rango de guerrero : Armas de una mano (Espadas)
Clase social : Pueblo llano, campesino
Mensajes : 6
Fecha de inscripción : 09/07/2018
http://www.latorre.foroactivo.mx/
http://www.latorre.foroactivo.mx/
http://www.latorre.foroactivo.mx/
http://www.latorre.foroactivo.mx/
http://www.latorre.foroactivo.mx/
Ficha de Gyosspor Gyoss Khartasgo, el Vie Jul 13, 2018 5:18 pm
Ficha de Gyoss

• Nombre y apellidos: Gyoss Khartasgo

• Sexo: Masculino

• Edad: 22 años

• Condición vital: Vivo

• Bando: El Dios

• Raza: Humano

• Profesión: Aprendiz de guerrero – Armas de una mano (Espadas)

• Escuela: Fortaleza de Aressher

• Clase social: Pueblo llano – Campesino

• Descripción física:
A primera vista, no tengo un físico fuera de lo común, excepto por el hecho de que tengo un aspecto más maduro en comparación con otros hombres de mi edad. Será que voy a morir antes, a saber. Tengo una altura promedia, alcanzando casi el metro ochenta. Aun así, para los que creen que es poco, lo compenso con mis músculos desarrollados a través del entrenamiento que hago a diario, junto con la piel bronceada que evidencia aún más la fibra. Evitando el contraste, mi cabello rubio y medianamente largo, recogido casi siempre en una coleta, además de mis ojos azules representan las dos características que, por lo visto, enamoran a la mayoría de las mujeres. Varias cicatrices derivadas de los combates de entrenamiento o de mi pasado decoran mi cuerpo, aunque lo que más destaca es el tinte en mi piel, formando diversos tatuajes que representan experiencias pasadas, sueños y deseos.

• Descripción psicológica:
¿Qué puedo decir de mí? Soy un hombre que se adapta a cualquier situación o persona, o al menos lo intento. Me gusta analizar a los demás, conocer lo que hay en la mente de cada uno, aunque sin forzarlo. Soy curioso, amo lo desconocido, y los pensamientos de cada individuo medianamente inteligente me llaman la atención, hecho que me determina a moldear mi comportamiento según con quien esté interaccionando. Aunque, siendo sincero… El medio me fuerza a ello. Vivir en Aressher, un lugar habitado por seguidores del Dios, no es fácil cuando uno rechaza la idea de un ser todopoderoso y superior a los terrenales. Exacto, no creo en los dioses, en ninguno de ellos, y no lo haré ni aunque me presenten todas las pruebas posibles e imposibles que afirmen su existencia. Ni siquiera el destino es algo que tenga valor en mi vida. Y por desgracia, esto me consume cada día. Fingir que tengo los mismos ideales que el resto, actuar como si siempre estuviera de acuerdo con todos, ser de una forma o de otra según mejor me convenga, de eso se trata. Soy y no soy. Mi verdadero yo murió hace tiempo para poder tomar las personalidades de otras personas como si fuesen mías. Puedo tener un gran sentido del humor o mantener una postura seria, puedo escuchar o inventar sufrimientos para ser el que supuestamente se desahoga, puedo dominar o dejarme ser dominado por alguien, soy mi propia antítesis. Incluso es difícil pensar que “ese” aprendiz es el mismo hombre que abandona por días la cueva en cuanto tiene ocasión para llegar a las playas y visitar las tabernas y burdeles de diversas zonas del continente. Quizás son los únicos sitios donde puedo relajarme un poco y permitirme algún que otro desliz. Además, ¿quién está estresado mientras saborea los pechos de una mujer o explora el cuerpo de otro hombre? ¿O cuando se toma unas birras junto con los nuevos colegas que se consiguen en cada mesa? ¿Y qué me dices de la satisfacción cuando tu puño entra en contacto con la cara de algún imbécil? Esos son mis tres valores principales en la vida: la bebida, el sexo y las peleas. Una pena que mi vida en la Fortaleza no me permita disfrutar de todo ello más que dos veces al mes, si es que no interviene algo y debo esperarme más todavía para la próxima escapada.

Aun así, hay algo que me provoca verdadera ansiedad: mi libertad. Las ganas de acumular todos los conocimientos necesarios y poder dejar Aressher aumentan cada día, pues espero volver a renacer, hacer lo que realmente deseo y cumplir con los pocos sueños que me quedan.


• Historia:
¿Un pobre campesino? ¿Un alma torturada bajo los techos de Aressher? Hah, mi vida comenzó de una forma bastante diferente a lo que es actualmente. Veamos, creo que aún recuerdo el rostro de mi madre…

Nací en una pequeña familia de burgueses en Ereaten. El nombre Khartasgo representaba uno de los varios bancos de la capital, nosotros nos encargábamos de intercambiar monedas, depositar partes de las riquezas de varios nobles o comerciar con algunos objetos de valor. No nos aprovechábamos de nuestra ocupación para mejorar nuestra vida a un nivel extravagante, éramos apegados a la modestia. Nuestro hogar estaba a pocas calles distancia del espacio de trabajo. Yo, al ser el más joven, me quedaba al cuidado de mi madre, una mujer bella de largos cabellos dorados y ojos verdes. Su sonrisa era la más brillante del mundo. O quizás esa era la impresión de un niño de pocos años de vida que aún no conocía la oscuridad del mundo. En cambio mi padre tenía el pelo sorprendentemente rizado y oscuro, acompañado por unos ojos de color café. Ambos eran amables, y mi hermano mayor, a medida que crecía se asemejaba cada vez más al cabeza de la familia. Yo, por mi parte, heredé el cabello de mi madre y unos ojos azulados que a saber de dónde cobré ese color.

Para resumir nuestra rutina podría decir que mi padre y mi hermano eran los que se encargaban del banco mientras que yo, al ser el más joven, ayudaba a mi madre con los asuntos de la casa. Y me encantaba. En aquella época supuestamente éramos servidores de la Diosa, o al menos recuerdo que solíamos decir algunas oraciones por las noches. Y a pesar de que formaba parte de la familia, siempre sentí que había un muro entre nosotros. Y aquel sentimiento fue aumentando cada vez que mi hermano iba con padre de vez en cuando al bosque a entrenar sus habilidades mágicas. Al principio no comprendía por qué yo no podía ir, hasta que descubrí por mí mismo que aparentemente no podía usar la magia. Siempre creí que se trataba de la edad, pero a los 10 años que tenía ya debería saber a hacer los hechizos más simples. Era la oveja negra de los Khartasgo, vamos. Aun veo las lágrimas de mi madre cuando cierro los ojos y pienso en ella.

Diez míseros años y me atreví a gritarle y a huir de casa. En plena noche. Y ella me siguió. Corrí hasta llegar al banco, con esperanzas de que alguien dijera que se trataba de una broma. Pero en vez de toparme con un ambiente familiar, vi que un pequeño grupo de guardias ebrios estaban discutiendo con mi padre. Mi hermano había intervenido también, y tenía todo el derecho desde que se volvió un adulto. Pero no se esperaba el golpe y quedó inconsciente. Cuando estaba a punto de gritarles amenazas alguien me agarró por detrás y me cubrió la boca mientras varios hilos dorados me tapaban parcialmente los ojos. ”Mamá…” pensé. Mi respiración se detuvo en cuanto vi el brillo de un filo. ¿De verdad pretendían provocar a mi padre matando a mi hermano? ¿Y en qué momento dejé de estar inmovilizado? ¿Cómo llegó mi madre tan rápido junto a esos hombres? ¿Por qué se acostó al lado de su otro hijo? ¿Por qué su vestido comenzaba a enrojecer? Mil preguntas invadían mi mente y aunque yo era incapaz de dar con la respuesta, lágrimas recorrían mis mejillas. En ese momento, el único hombre de la familia que quedaba en pie se percató de mi presencia y sin dudar siquiera, corrió hacia mí, me cogió en brazos mientras yo seguía gritando los nombres de mi hermano y mi madre, y nos alejamos de ahí.

Recuerdo que desperté al día siguiente y seguía sintiéndome cansado. No reconocí el lugar en el que estaba y no respiraba bien. Al parecer dormí en los brazos de mi padre, aunque me estaba apretando demasiado. No me dirigió la palabra por un par de horas y, aun sin hablarme, me llevó al banco. Pero ahí no había ningún banco. Solo escombros, ceniza y algún carbón todavía caliente. Y muchas personas alrededor preguntándose qué ocurrió. Además, solo había un cuerpo calcinado, supuestamente el de mi madre. ¿Y mi hermano? Pues desde aquella noche, ya no supimos nada de él.

Probé el sabor de la pobreza por varios años, aprendí a robar y a sobrevivir en las situaciones más desfavorables. Aunque a veces mi padre acababa salvándome el pellejo porque le cogí una pequeña adicción a meterme en problemas. Una vez casi me amputan una mano. Y en otra ocasión casi pierdo la luz derecha. Gané varias cicatrices de esta forma, pero no me arrepiento de nada. O de casi nada, porque aun me entra rabia cuando pienso en aquel hombre, el hombre que se plantó frente a mí y mi padre diciéndonos que sirviéramos al Dios, ya que él nos sacaría de la miseria. Yo estaba a punto de escupirle a la cara cuando mi padre accedió de inmediato. Y se cumplió. Al cabo de unas semanas llegué bajo los techos de la Fortaleza de Aressher. Mi padre se convirtió en un fiel devoto del Dios, y por primera vez en muchos años le vi feliz de nuevo, o al menos la mitad de lo que era.


Padre, ¿dónde estaban tus Dioses aquella noche?

Quizás yo seguía guardando un ápice de esperanza en lo más profundo de mi ser, esperanza que me impidió volver a creer en algún ser superior. Durante la última década de mi vida decidí que yo iba a crear mi camino. Aunque para ello debía aprender más que a pelear con los puños. Durante mis primeros días en la fortaleza escribí una lista con las armas que pensaba dominar, y cuando la completaría abandonaría la Cueva Oscura definitivamente. Mientras tanto, hice un esfuerzo por encontrar a alguien que me ayudase a usar mi cuerpo para plasmar los recuerdos y los sueños que bombardean mi mente a diario. Pero por ahora he de seguir al lado de mi padre y evitar que se derrumbe de nuevo.


+ Gustos y aficiones:
- Mujeres y hombres por igual
- El alcohol
- Lo desconocido o poco común
- El mar, los océanos, las playas
- Cualquier medio de transporte marítimo
- Intentar comprender el razonamiento de cada persona
- Las peleas, siempre viene bien hacer un poco de ejercicio

+ Cosas que detesta:
- Las religiones, los cultos y cualquier cosa relacionada a una deidad
- La injusticia y los hombres que abusan del poder
- El sufrimiento inútil
- Los imbéciles que me tocan las narices cuando estoy haciendo algo y no saben cuál es su sitio
- Empezar una pelea. Me gusta dar palizas, pero espero a que los adversarios vengas por sí mismos, no tengo la necesidad de meterme con alguien que no me ha hecho nada.


+ Objetivos y metas:
- Antes que nada, tengo que superar las pruebas con diversas armas.
- Cuando hablo de libertad, realmente pienso en mi sueño de ser capitán y surcar los mares con mi propio barco al que le pondré el nombre de Libertad.
- Completando el anterior objetivo, tengo la intención de buscar hombres (o mujeres) que tengan objetivos similares para que formen mi tripulación.
- Todos sabemos que hay muchas injusticias en el mundo, por lo que quiero luchar a mi manera para acabar con algunos problemas.

• Físico del personaje: Edward Kenway – Assassin’s Creed IV: Black Flag – Gyoss Khartasgo


________________________
avatar
Humana
Nombre : Zane Beren Ciryatan
Escuela : La Torre
Bando : La Diosa
Condición vital : Viva
Rango de mago : Aprendiza de cuarto grado
Clase social : Plebeya, campesina
Mensajes : 89
Fecha de inscripción : 22/04/2013
http://latorre.foroactivo.mx/t3314-buzon-de-zane
http://www.latorre.foroactivo.mx/
http://www.latorre.foroactivo.mx/
http://www.latorre.foroactivo.mx/
http://www.latorre.foroactivo.mx/
Re: Ficha de Gyosspor Zane Beren Ciryatan, el Vie Jul 13, 2018 6:09 pm
Ficha aceptada, Gyoss Khartasgo.
________________________