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Señor de los lobos (humano)
Nombre : Kvothe Assherai
Escuela : Ex-alumno de la Escuela del Lago de la Luna, La Torre
Bando : La Diosa
Condición vital : Vivo, Kin-Shannay
Cargo especial : Maestro de la Torre y de Magia de Sangre (Aryewïe), Carcelero del Supplicium
Rango de mago : Mago Consagrado, Experto en Magia de Sangre.
Rango de guerrero : Guerrero experto (Espadas a una mano, arcos y armas arrojadizas), Experto en especialidad (Guerrero de Aire)
Clase social : Noble, Rey de Zhanthé
Mensajes : 304
Fecha de inscripción : 19/01/2013
Localización : Donde el viento me lleve
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Llevaba varios días entrenando para conseguir un perfecto dominio de mis habilidades, y había evolucionado notablemente. Por eso, me disponía a hacer uno de mis últimos entrenamientos antes del examen.
Frente a mi, de nuevo, estaba mi copia, con la espada desenvainada y dispuesto a atacarme en cualquier momento. Pero ésta vez fui yo el más rápido: Di un salto hacia atrás, sorprendiendo a mi copia, y antes de que pudiera atacarme, alcé mis manos hacia él, y de mis guantes salieron varios rayos que fueron directamente a impactar en el otro Kvothe, éste empezó a electrocutarse y a gritar de dolor. Cuando los rayos cesaron, corrí hacia él y realicé un desplazamiento instantáneo gracias a mis botas, empujándolo varios metros atrás y aturdiéndolo más aún.

Saqué mi arco y disparé varias flechas, dos de ellas las esquivó a duras penas, pero la tercera le impactó en el brazo que sujetaba la espada, haciéndole soltarla. Cargué una cuarta flecha y, cuando mi copia se disponía a coger de nuevo la espada, disparé. Mi copia trató de desviar la flecha con un hechizo de aire, pero ésta, para su sorpresa, mantuvo su recorrido y le impactó en donde se supone que estaría su corazón, si tuviera. Mi copia me miró, con una expresión de ira y de dolor, y desapareció, convirtiéndose en una pequeña piedra de color ámbar.

Sonreí y me acerqué a cogerla, la miré y me la guardé en el bolsillo. Era hora de examinarse.

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