Señora de los lobos (humana)
Nombre : Awilix Ferzan
Escuela : Guardiadragones del Mar
Bando : Neutral
Condición vital : Viva
Rango de guerrero : Guerrera experta (espadas a una mano; miscelánea; arcos), Aprendiz de Francotirador
Clase social : exiliada
Mensajes : 111
Fecha de inscripción : 28/07/2015
Edad : 30
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Una hermana, una amiga (Solitario)[+18]por Ferzan, el Lun Abr 25, 2016 6:45 pm
Habían pasado ya varios meses desde que había sido forzada a abandonar a los de su propia calaña. Licantropas, humanas y guardabosques. Para su desgracia lo había perdido todo, el fruto de veinte años de sangre y esfuerzo se habían esfumado en un santiamén. Solo quedaba ella, su compañera animal y la naturaleza que envolvía a ambas durante su viaje. Su grupo siempre había dicho que la selva abastece de todo cuanto necesites, pero Ferzan había descubierto que fuera de ella también habían otras formas de abastecerse.

Esperaba un viaje aburrido, monótono. Se había encontrado justo lo contrario a lo que esperaba, a pesar de haber recorrido Garnalia de punta a punta. Desde el Reino Elfico junto con Alexander, Ferzan estaba planificando dentro de su cabeza donde podrían estar ellas, sus hermanas, basándose de primeras en el tiempo transcurrido. Las pistas encontradas dentro del Reino Elfico poco le pudieron guiar, mas la guerra de Aleketh le servía como punto de referencia en cierto modo. Ellas no podrían permanecer demasiado tiempo entre dos reinos en Guerra, se habrían visto forzadas a retroceder hacia Garnalia Centro, recorriendo primeramente la zona Oriental del continente. Si Ferzan podía encontrarlas aquí, su viaje en barco desde "Ewë" no habrá sido en vano.

La salvaje exiliada recorría uno de los bosques del Sureste de Zhanthé a lomos de su pantera, aun iba vestida con la misma ropa que le proporcionaron aquellos marineros con destino a Zhanthé, la misma camisa blanca con el entrepecho desgarrado y aquellos pantalones de cuero oscuro. Desde bien pronto al amanecer habían comenzado a cabalgar hacia la frontera cercana a la Fortaleza de Fuegodragon con la esperanza de no llegar nunca a tal sitio.

Al mediodía ambas habían buscado amparo bajo un árbol con tal de protegerse del sol que se filtraba a través de las hojas. En las manos de Ferzan descansaba el cuerpo inerte de un anfibio, entre sus dientes se hallaban los pedazos de carne y la sangre del animal. No tuvo tiempo de llevarse algo a la boca antes de partir, dentro de la bolsa portaba fruta y algo de cecina seca que le serviría durante el viaje, siempre que el bosque no pudiera proveerla de alimento.

Después de limpiarse la sangre a las orillas de un riachuelo, Ferzan volvió a montar a lomos de su compañera pero, apenas siquiera de poder retomar el camino, algo le había llamado la atención. A no más de cuatro metros de allí, semi-enterrado en la tierra había una pluma colorida cerca de unos matojos diminutos y a su lado, algo todavía más diminuto que no había tardado en identificar como munición de cerbatana. Una sola unidad de ella, destrozada y deteriorada. El pequeño filo del proyectil asomaba desde la tierra en punta, el intenso color morado oscuro que lo recubría delataba a la propia Ferzan el tipo de veneno que habían empleado en el. Suku se encontraba algo inquieta tras olfatear el terreno, reconoció un olfato que le resulto familiar y miró en la dirección donde se hallaba el olor. Retrocedió un par de pasos, miro a Ferzan con cierta indiferencia mezclada con una pizca de inseguridad antes de mirar al frente, después volvió a mirarla a ella. Ferzan se adelantó en la dirección a la que Suku miraba, la pantera se mostraba reacia a seguir sus pasos, como si ya supiera lo que le espera delante. Ferzan era consciente de la reacción de Suku ante la presencia de sus hermanas, lo mucho que intentaba evitarlas.

Os encontré... - lentamente dirigía sus pasos al frente. Tras avanzar un par de metros, comenzó a caminar más deprisa mirando a su alrededor, las copas de los arboles, las ramas, los arbustos frondosos, no había nada, eso parecía. Un ruido agudo la hizo detenerse, desde la vegetación a su derecha pudo oír el ruido prominente de algo ágil moviéndose por aquella zona, tan rápido y momentáneo como el lanzamiento de un guijarro - Ben, Ferzan duyuyorum... - había mencionado sin apenas inmutarse, no recibió ninguna respuesta a cambio. Su mano buscaba con calma la daga de acero que portaba envainada - Ben sadece beni anlamak için soruyorum, Benim yemin sarsılmaz kalır

Una figura femenina, rubia y de tez mas pálida que la de Ferzan. había emergido desde la vegetación colindante, abandonando su escondite improvisado. Poco a poco se situó enfrente de Ferzan, imponente y con una lanza en sus manos, sin mostrar hostilidad o siquiera una muestra de apego hacia la ella. En su rostro, a través de la marca tribal que cubría desde la frente hasta el ojo derecho, su mirada denotaba una pizca de sorpresa oculta tras su nulo comportamiento al dejarse ver. Portaba las mismas ropas indígenas que Ferzan guardaba dentro de su bolsa, el mismo sostén de tela con el entrepecho al descubierto y la misma falda corta de idénticos signos inscritos en esta. Ferzan desenvaino la daga, mostrándola a la vista de aquella indígena en una postura que no representaba amenaza alguna - Sen onu görmek istiyorum, onun kim olduğunu biliyorum. Benim nişanlım görmek istiyorum, ben eve gitmek istiyorum - no había tardado en reconocer la apariencia del arma blanca. Aquella mujer sonrió, una mezcla de satisfacción y desafío se vislumbraba en su rostro sin dejar en evidencia sus verdaderas intenciones - Eviniz? - Ferzan pudo sentir un fuerte golpe dirigirse hacia su retaguardia directo a la cabeza que la derribo contra el suelo. Atontada, antes de poder incorporarse había sido maniatada con cuerdas, desarmada y arrebatada de sus pertenencias - Este no es tu hogar ahora - volvió a responderle usando el idioma común. Detrás de Ferzan, los brazos oscuros de una mujer corpulenta, tomaron su cuerpo para levantarlo a la fuerza. Suku se había quedado al margen de todo esto, no se precipito hacia su compañera para salvarla, simplemente guardaba las distancias internándose en la vegetación hasta perderse. Las dos salvajes se llevaron a Ferzan sin mediar palabra.

Una "bienvenida" de vuelta propia de ellas.

Aun algo atontada por el golpe comenzó a andar al son de los pasos de las dos responsables de su captura. No dijo nada durante el recorrido, sabía que eso solo empeoraría las cosas. Ella conocía a una de estas dos guardabosques y pronto, la llevarían ante lo que Ferzan estaba buscando.

Hogar dulce hogar, como dicen los civilizados. Lo que sus ojos vieron era diferente a lo que esperaba.

La tribu de Guardabosques Etéreas, compuesta por varias docenas de mujeres salvajes y aisladas de la sociedad, amazonas del bosque, hijas de la naturaleza... Ahora solo quedaban una triste docena de ellas, todas humanas, algunas con el don adquirido de la licantropía. Sabia de sobras que los grupos de reconocimiento alrededor del campamento nunca estaban compuestos por más de dos o tres dentro de un mismo grupo, al menos, antes de que ella fuera encerrada en prisión. Dentro del campamento en una esquina, dos de sus antiguas compañeras estaban frente a dos bandidos de ropas desgarradas, hasta el punto en que se arrastrarían por vestir unos simples harapos, atados de pies a manos en grandes tocones de árbol. Desde sus entrepiernas hasta los muslos corría un reguero de sangre fresca, las guardabosques los estaban interrogando y una de ellas, portaba en sus manos las criadillas de ambos hombres, signo evidente de que no se habían portado bien. Otro grupo de tres mujeres se encargaban de organizar y mantener a buen recaudo todo el material del campamento. Otras dos gestionaban los alimentos para el día de hoy. Las otras dos restantes, lejos del conocimiento de Ferzan, buscaban provisiones para cuando se necesite emigrar. Gran parte de ellas, las que se dignaron a mirar a su antigua miembro, no se mostraban cómodas con su regreso. Ninguna de ellas la saludo, aquellas miradas decían más que mil palabras.

Ninguna de ellas era la persona que estaba buscando, el motivo más importante de su regreso.

Siguió caminando hasta que sus dos opresoras la detuvieron de forma súbita, liberándola de sus ataduras. Se hallaban en el interior de una tienda de lona justo en la zona más elevada del campamento, cerca de un precipicio que comunicaba con un lago justo debajo. La misma indígena rubia que la había distraído en el bosque estaba hablándole a alguien justo enfrente de ellas, agachada tras un baúl. Cuando dicha persona se incorporo desde detrás del cofre... era ella. La última mujer de la docena de indígenas que todavía pertenecía a la tribu. Estaba ordenando viejas pertenencias del inmueble en el que entre otras cosas, se hallaban varios objetos de la propia Ferzan. La melena pelirroja de Eir se irguió hacia el lado opuesto adonde había enderezado la cabeza, mostrando sus ojos verdes claros como dos piezas de Jade incrustadas en sus retinas, desvelados tras una mirada atónita nada más ver como su amada había vuelto al lugar que le corresponde - Ferzan? - alcanzó a decir, incorporándose de pie para ir junto a sus compañeras. Su anatomía, decorada con numerosas marcas tribales cubiertas por una armadura de cuero y acero, representaba una figura imponente y para nada carente de liderazgo. Su nariz estrecha, la curvatura ligeramente gruesa de sus labios, su complexión física, fuerte, imponente y bella. Sus robustas piernas, sus brazos y manos ásperas al tacto, acostumbrados a cargar puercos u ordeñar cabras como ninguna otra mujer en toda Garnalia. Definitivamente, no había cambiado en estos meses, en apariencia.

Apariencia de Eir:

Las dos indígenas comenzaron a hablarle empleando su lengua nativa, una conversación que Ferzan pudo entender a la perfección excepto por un detalle. Habían mencionado a Jade como "Señora". Ellas jamás se habían regido por un sistema interno donde una de las Guardabosques tuviese potestad sobre las demás, siempre éramos una sociedad cooperativa, sin lideres fijos que estuviesen por encima del resto de las mujeres. Jade ahora se había convertido en la líder de las Guardabosques Etéreas, así la habían nombrado con Ferzan ahí presente, y fue la propia Jade quien pidió intimidad para ellas dos, una decisión que las dos indígenas aceptaron sin rechistar. Arrojaron al suelo la bolsa y las dagas de Ferzan antes de marcharse.

Eir? Esperaba encontrarte aquí pero no esperaba... - atinó a responder Ferzan tras reaccionar al encuentro. Su tono de voz era confuso, mas no había abandonado su serenidad habitual.
No es la gran cosa, ya lo averiguaras - ambas dieron un paso al frente, como por inercia las dos mujeres guardaban deseos de, al menos, darse un abrazo ahí mismo como toma de contacto físico tras varios meses. Fue Eir quien detuvo a Ferzan y a ella misma situando sus manos en los hombros de su pareja - Porque has vuelto? - había pronunciado con severa dureza.
Mi juramento aun prevalece Jade, he recorrido un largo camino antes de llegar aquí, lo más alejada posible de los civiles. Nadie me manda aquí, ni mis manos están al servicio de otra persona. He vuelto aquí por mí misma, por vosotras y por ti.
Y qué hay de Aleketh? Que has podido ver después de la guerra?
Gente huyendo de lo inevitable, gente que confiaba tener un futuro prospero si expulsaban a la princesa. Ejércitos, Dragones... a lo lejos se podía apreciar la inmensa escala de la batalla. No podía permitirme quedarme a mirar semejante espectáculo, tenía la huida justo enfrente de mí, no la iba a desaprovechar.
Entiendo... - Eir permaneció callada. A las puertas de la tienda de lona, varias amazonas escuchaban la conversación. Eir miro al grupo de mujeres antes de responder a su pareja, Ferzan también se había percatado de su presencia con este gesto - Hay algo que debemos hablar a solas, lejos de toda existencia mortal. Perdóname por esto - terminaba por responder en voz baja, realizando un gesto para que el resto de mujeres pasasen al interior, llevándose a Ferzan a rastras - mother earth ormanın bir kızı karar hala olduğunu, uçurum götürmeye ve onlara bağlamak - ella era incapaz de entender del todo sus represalias. Pudo alcanzar a preguntar el porqué de todo esto antes de que se la llevaran, el significado de aquello que había dicho, mas sus palabras nunca recibieron respuesta. Se dejo llevar por sus hermanas sin suponer una molestia, si se resistía solo empeoraría las cosas, era completamente consciente de aquello y de otra cosa más, no la iban a matar, no tan fácilmente.

Cerca de aquella tienda de lona, a varios metros del precipicio mencionado por Eir, residían tres tocones de metro y medio con ataduras de cuerdas por el suelo alrededor de estos. Una de las guardabosques sujetaba a Ferzan por las muñecas con más saña que en el momento en que la capturaron, el resto de mujeres mantenían la distancia y la mirada clavada en la que anteriormente llamaban hermana. Una de ellas se acerco, desenvainando un cuchillo cuyo acero se dirigió raudo y firme al pecho de la apresada, cortando la única tira de ropa que Ferzan vestía de cintura para arriba. Lo poco que quedaba de su camisa cayó al suelo y junto con ella, su pantalón de cuero había sido desgarrado numerosas veces con el mismo puñal hasta ser arrancado a trozos mediante la fuerza bruta.

"No mereces volver aquí con estas ropas", fue lo único que dijo, arrodillándola de espaldas a uno de los tocones y atándole las muñecas con sus brazos colocados en horizontal detrás del tocón, a la altura de la nuca, lo más apretado que pudo para impedir que se deshaga de la atadura con el simple hecho de levantar sus brazos hacia arriba. Sin armas, atada y completamente desnuda, ahora si lo había perdido todo. No se resistió, aun después de la incómoda irritación y de las heridas que sufría en sus muslos por parte de aquel puñal, así como los arañazos procedentes de aquellas manos que hicieron trizas su única vestimenta, no pronunció ni una sola queja en forma de palabra. Lo único que podía hacer en ese estado era observar lo que tenía delante. Justo debajo del acantilado podía alcanzar a ver una parte de las tranquilas aguas de un lago, que se extendían varios metros más allá en la lejanía, antes de perderse entre los árboles. Solo con contemplar las vistas, Ferzan sentía la necesidad de al menos, poder limpiarse las heridas en agua fría, de purgar la injusticia que había recaído sobre su cuerpo, manchado en parte con su propia sangre.

Giró la cabeza, el resto de hermanas se habían marchado. Unas volvieron a la tarea, otras se dirigieron de vuelta con Eir. No podía percibir con la vista a nadie que se encargase de su cautivo, aun así, la incomoda sensación y el escalofrió de lo desconocido penetraron en la espalda de Ferzan, sintiéndose observada la mayor parte del tiempo. Conforme el tiempo pasaba y el día avanzaba, la naturaleza del ser humano le hacía más incomoda su estancia en aquel lugar. Empezó a pasar hambre, sed y frio, mucho frio. Para mas colmo, Suku había desaparecido.

Cayo la noche. Nada había cambiado, toda luz presente había desaparecido hasta dejar paso a una profunda y hermosa oscuridad, que se manifestaba en forma de claro en dirección al lago. En el campamento, las llamas de una hoguera proporcionaban calor y cobijo a todas las residentes que descansaban a su alrededor. Ferzan podía oír a las guardabosques cantar y danzar alrededor de la llama, sus canticos repletos de bravura y fuerza que llenaban, tras varios meses de ausencia, las esperanzas de Ferzan por volver a ser una más de ellas como antaño. No obstante, no eran aquellos canticos los que la mantenían ocupada aquella noche. Dentro de su cabeza, solo podía pensar en su amada Eir y en su anatomía propia de una guerrera Nórdica, postrada en un lecho de piel de oso junto a un cálido fuego invernal. Por su mente divagaban imágenes del pasado sobre ella, sin nada que pudiese cubrir esa hermosa obra de arte natural. Nada que impidiese poder tocar con sus manos aquello que no podía tener en aquel momento. La gran capacidad de concentración de Ferzan le permitía a su mente viajar más allá, dejar volar su imaginación. Intento cerrar sus piernas lo mejor que pudo en aquella pose, comenzó a gemir en voz baja y a contonear su cuerpo al son de su propia respiración. Le mantendría distraída del frio y conseguiría calor corporal de la única forma en que podía hacerlo ahora mismo. Ferzan no podía maldecir mas en aquel momento el hecho de tener las manos atadas.

Le había tomado su tiempo el volver a mantenerse más o menos estable, además el hambre y la sed, así como el agarrotamiento de su viaje, le jugaban mas en contra conforme las horas pasaban. Estaba desfallecida, tenia sueño, necesitaba dormir, y tarde o temprano caería en un sueño no muy placido...

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El paisaje a su alrededor había comenzado a tonarse neblinoso, con la misma intensidad que aquellas revelaciones que tuvo en el bosque de camino hasta aquí. Ferzan sentía sus manos atadas al tronco aun, pero esta vez, su espalda no tenía contacto con ninguna superficie y aun así no podía mover las manos de su atadura. Lo mismo le pasaba con las piernas, su cuerpo a su vez estaba sujeto y suspendido en la nada. La niebla le impedía ver nada por el momento.

Otra vez este sueño... - pronunció con severa desgana, sorprendida a los pocos segundos después de algo un tanto extraño. Juraría no haber movido la boca para hablar, y así lo confirmó esbozando un par de palabras sueltas al infinito. La niebla comenzaba a dispersarse lentamente, mostrando aquel barranco donde ella estaba atada, el lago del fondo e incluso la tienda de Lona de Eir. Fue en ese mismo instante cuando algo la irrumpió al punto de asustarla - Después de tanto tiempo, Ferzan -  frente a ella, una osa polar de dos metros de estatura con una extraña mascara que ocupaba casi todo su rostro y un martillo de guerra en una mano, se había manifestado de la nada parándose en seco a una distancia respetable. Caminaba a dos patas y, dejando a un lado el hecho de que pudiera hablar, su voz distorsionada era semejante a la voz de una mujer, pero no era la misma voz que la de su ultimo sueño. La máscara de aquel ser, en el espacio donde deberían estar las cuencas de sus ojos, estas brillaban intensamente de color purpura, impidiendo ver que había detrás.

Quien eres tú? - preguntó Ferzan sin apenas ánimos. La osa esbozó el sonido de una risa leve.
Te sorprende que tu y yo seamos iguales? Mírate, si la niebla ya no supone un problema para ti - señalaba las piernas de Ferzan, ella siguió su dedo con la vista y fue incapaz de entender lo que vio. Sus piernas estaban recubiertas de pelo blanco con cierta tonalidad grisácea y clara, adquirieron una forma delgada y peluda que las hacía parecer más animales que humanas. Ya no tenía pies, tenia patas de cabra o más bien, de cordero. Incluso con cierto esfuerzo logro girar la cabeza hasta su culo para darte cuenta de que en su rabadilla, ahora tenía una cola pequeña y peluda. Su estatura no había sufrido cambios.

Qué clase de sueño es este? - cada vez estaba más perdida respecto a lo que estaba pasando. La osa tomó a Ferzan de su cabello y con un fuerte tirón, logro liberarla de lo que fuera que la tenia atada. La responsable de su liberación no se lo pensó dos veces en arrojar a la Ferzan semi-transformada en animal de cara a las orillas del lago - Míralo por ti mismo - dijo.

Para sorpresa de ella, a pesar de haber sido arrojada por los aires con una fuerza sobrehumana, después de (figuralmente) volar hasta el lago aterrizando de bruces contra el suelo, no había sufrido daño alguno. Podía notar su anatomía mas ligera, como si no pesara nada. Después de la caída, intentó levantarse con sumo esfuerzo y caminar hasta la orilla, arrodillándose. Por si no lo había visto todo, el reflejo de las aguas le mostraron a Ferzan que en su rostro también tenía una máscara distinta a la de la osa. Las cuencas de sus ojos también brillaban de color purpura. No tenia ojos, esas extrañas "esferas" eran su forma de ver las cosas. Su cabello también era blanco, sus brazos al igual que sus piernas y el resto del cuerpo, estaban repletos de bello blanco ligeramente grisáceo. Por su cuerpo, recorrían miles de marcas azul marino oscuro, ante los "ojos" de Ferzan, mirar el color de esas marcas era como mirar directamente al fondo del océano. Un color oscuro, tenebroso y al mismo tiempo, hermoso.

No tenia boca. Cuando ella hablaba, lo hacía con el alma.


Ferzan en el sueño:

Soy una cordera... - inmóvil, sosteniéndose de nuevo en pie con sus pezuñas, vio como la osa volvió a su lado, apoyando el cabezal del martillo en la hierba sin soltarlo por el mango.
Una vez, las antiguas guardabosques te mencionaron que tu espíritu animal te caracteriza por cómo eres. En su momento dijiste que era algo irrelevante, que las personas en el fondo podían cambiar. Han pasado ya veinte años desde que te llamaban "Cordera" dentro del clan. Ahora, has cambiado en todo este tiempo?
Tal y como les he dicho a ellas, en el fondo no he cambiado en todos estos veinte años. Menos aun iba a cambiar en tres meses - Ferzan hablaba mientras observaba su cuerpo, aun perpleja por dentro por lo que se había convertido. Dio media vuelta y empezó a caminar, despacio, adaptándose a ese cuerpo - Las personas normalmente cambian pero nosotros... yo... aun siendo humana, soy hija de la naturaleza y es nuestra propia madre quien nos define como somos de principio a fin - sostuvo sus dos manos frente al pecho, pensativa - Es por eso que mi espíritu no ha cambiado desde mi nacimiento...
Y si eres plenamente consciente de ello, ellas deben saber que si has vuelto, es porque demuestras que quieres quedarte. Sospechan de ti por estar con los civilizados, creen que su naturaleza codiciosa y jerárquica puede haberte afectado - volvió a tomar el martillo por completo en su mano, con una faceta más seria - Y ahora dime, que es lo que te trajo hasta ellas?
El simple hecho de querer volver creo que es más que suficiente. Aleketh se apoderó de mi persona durante más de un mes, ellos intentaron convertirme en uno más de los suyos, mas solo perdieron el tiempo y la vida por la inminente guerra que estaba por caer. La venganza no fue necesaria, otros lo hicieron por mí - Ferzan comenzaba a rodear al animal, cada vez más cerca - He conocido tierras mas allá de Garnalia y también he podido volver a disfrutar de aquello que llamamos libertad. Acaso ahora soy alguien distinta por dentro?
Cada uno elige ser lo que quiere ser, los civilizados pueden cambiar, son manipulados constantemente por otros de su calaña.
Y si he vuelto, lejos de todas esas costumbres, es porque sigo siendo lo que vosotras sois.
Lo que nosotras somos...
Lo que vosotras sois...
Para volver con tu familia.
Para volver con mi familia - Ferzan encara a la osa sin miedo, tomándola por sus fornidos hombros - Para volver contigo, Eir.

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Señora de los lobos (humana)
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Re: Una hermana, una amiga (Solitario)[+18]por Ferzan, el Lun Abr 25, 2016 7:09 pm
No dijo nada al respecto, profirió una sonrisa de satisfacción que nadie más que ella mismo pudo apreciar por su máscara. Al poco después de las últimas palabras de Ferzan, sin más, la osa desapareció, convirtiéndose en aire y niebla a su alrededor que terminó por dispersarse - Cuanto echaba de menos tu presencia... - fue lo único que dijo antes de perderse de vista.

Ferzan en su forma animal, cabizbaja, se recostó sobre la hierba tumbada de lado - Así que esto es lo que realmente soy... - seguía observándose, estaba en parte maravillada de que su pelaje fuera especialmente suave. Tenía varias preguntas en su cabeza, y esta vez haría lo posible para encontrar respuesta.


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Siento todo lo que ha pasado - la voz de Eir recorrió la espalda de Ferzan, la cual despertó casi de súbito de aquel extraño sueño, si lo podía llamar así. Aun desnuda y desfallecida, permaneció callada hasta que su amada la libero de sus ataduras. Ferzan cayo arrodillada con los brazos muertos y sin circulación sanguínea estable durante un rato.

Yo hubiera hecho lo mismo que tu - confesó sin temor, Eir cubrió su cuerpo con una manta de piel de oso hasta el cuello - He tenido tiempo más que de sobra para pensar, lo que habéis hecho es algo lógico. Pero... si de verdad me quieres, vigila que estás haciendo - el rencor había comenzado a llenarla por dentro, por mucha paciencia que tuviese su ser, seguía siendo humana.

Ellas sabrán pronto que estas de vuelta con nosotras. Nada de disputas internas ni torturas como esta, yo te mantendré conmigo para que sepan con quien estarán tratando a partir de ahora - Eir ayuda a Ferzan a levantarse, aunque esta tan solo logra quedarse sentada en la hierba - Sera mi forma de disculparme.

Eso espero, por mi es por quien haces esto - tras recuperarse, ella misma se ajustó la manta de piel a su cuerpo, protegiéndose de la intemperie - Llévame al lago.

La amada de Ferzan intentó echarle una mano para que terminara de levantarse pero fue ella misma quien lo hizo por su cuenta y esfuerzo. Las guardabosques no tardaron en darse cuenta de la liberación de su prisionera, gran parte de ellas acudieron ante ellas dos. Eir las detuvo a medio camino, explicándoles en el idioma nativo del clan que no debían temerla, que seguía siendo una de ellas y que más tarde les daría mas detalles. No fue fácil que acataran sus palabras, aun siendo la líder del clan creían que esta vez su decisión estaba más inclinada a su romance con aquella mujer que en la seguridad del resto. Terminaron confiando en sus palabras, Eir volvió con Ferzan quien ya se disponía a caminar ladera abajo hasta el lago.

No te preocupes si ahora no terminan de fiarse de ti, el día de mañana todo volverá a la normalidad - dijo Eir mientras Ferzan bebía del lago para saciar la sed. Se deshizo de la manta de piel y se internó en sus aguas, sumergiendo su cuerpo hasta los hombros después de sumergir la cabeza y echarse hacia atrás el cabello. Ignorando lo que dijo, se dispuso a hablar de otras cuestiones más importantes para ella.

He soñado contigo. Tú eras una osa, y yo era...
Una cordera, lo sé, yo también lo he soñado.
Ferzan giro la cabeza sorprendida, lo más que pudo sorprenderse a estas alturas ya que, durante todo el día, había visto demasiadas cosas para asimilarlo todo de una tacada - Como? Tu y yo en el mismo sueño?
Suena paranoico pero créeme, es posible. Cuando estabas lejos de nosotras nunca te había sucedido verdad?
No, no de la misma manera que ha pasado ahora.
Debería contarte primero cual es el verdadero significado de ser una guardabosques etérea, pero creo que es mejor que espere a mañana para contártelo, debes estar cansada.
Ferzan termina de voltearse hacia ella indignada, tapándose los senos con un brazo - Eir ya basta! Desde que me fui todos los miembros del circulo se han estado callando el origen del clan durante veinte putos años, y a saber cuántos mas. Ahora que he tenido extrañas visiones contigo por primera vez, no me vas a decir que está pasando?
De verdad quieres saberlo ahora, que es cuando menos puedes asimilar las cosas después de todo lo que has visto?
Que mas me puede sorprender a estas alturas que no haya visto ya?
Eir se arrodilla frente a la orilla del lago, con tal de estar un poco más cerca de ella - Nosotras, las guardabosques etéreas pertenecientes al círculo, no somos totalmente humanas. Lo que has visto en el sueño, en efecto se trata de un sueño pero, el lugar donde han transcurrido todos los hechos que has visto, se ha desarrollado en una dimensión paralela lejos de la vida y la muerte. En la religión, el nombre por el que se denomina "el muro" entre vivos y muertos, es el limbo. Allí es donde ha sucedido todo.
Más calmada, Ferzan se dispuso a seguir con esto - Entonces, no estábamos ni vivas ni muertas?
Nuestro lado humano está vivo, tu y yo ahora mismo somos mortales como los demás. Lo que no está vivo ni carente de vida, es nuestra forma espiritual, la cual ya sabes como es. El espíritu animal que desempeña cada miembro del circulo es importante por esto mismo, para saber cómo es cada una en su lado humano y animal. Pero volviendo al tema, el hecho de que otras guardabosques sueñen con otras está relacionado por la energía etérea que estas desprenden, cuanto más cerca estamos más probable es que nos podamos ver. Como bien dice nuestro nombre de clan, nuestros espíritus animales son etéreos, no son de carne real, son una mezcla de seres compuesta por aire y magia chamánica. La causa del porque sobre los sueños... ninguna lo sabe, nadie sabe qué sentido lógico se esconde tras los sueños, al menos yo no conozco a nadie. Solo sabemos que tiene algo que ver con el limbo y la energía que desprendemos.
... Y os lo teníais callado tanto tiempo solo porque no todas tienen ese don?
Así es, desde que te fuiste han cambiado bastantes cosas. Ahora ellas ya saben todo sobre esto, si lo guardábamos en secreto era para evitar disputas internas que terminaron siendo inevitables. El jaleo que se formó hace alrededor de dos meses fue escabroso, fue cuestión de suerte y mucha paciencia que cargaran con ello. Este don no se hace ni se aprende, se nace con él. Si fuera posible transmitirlo lo hubiésemos hecho sin dudar.
Ferzan se recoloca de vuelta en el sitio donde estaba - Es normal que yo haya tardado tanto en desarrollar este don?
Tal vez sea porque llevas con nosotros tanto tiempo desde tan joven, que la energía etérea que desprenden las guardabosques del circulo sea tan familiar para ti que tu espíritu animal ni siquiera se haya dado cuenta de que existen mas etéreos cerca de él. Yo vine aquí mas tarde que tu, estaba más desarrollada que tu cuando vine, mas fuerte, con más edad. Mi reacción ante otros etéreos fue percibida al poco tiempo y por tanto, sueños como el de esta noche se me revelaron meses después de llegar aquí. Tu Ferzan, a la mínima que te apresaron y estuviste lejos de nosotras durante un tiempo, tu deseo de volver ha impulsado a tu espíritu animal a despertar antes de lo normal cuando otras como tu se hallaban cerca.
Eir, yo he venido hasta aquí desde Zhanthé y he soñado algo parecido a lo de esta noche durante el camino, solo que ni tu ni yo éramos animales, y no estábamos cerca.
En ese momento, ella se sorprendió de haber soñado algo similar - Recuerdo haber soñado con tu voz hace unos días... me hablabas desde la lejanía pero yo era incapaz de verte. Ibas tu sola o te seguía alguien más?
En principio estaba sola en el bosque, cuando desperté me cruce de bruces con Suku, creo que aun la recuerdas.
La pantera?
Así es... cuando desperté de aquel sueño, ella estaba cerca de mí y me reconoció justo cuando pudo verme. Hemos vuelto juntas hasta aquí, aunque se ha vuelto a escabullir después de vuestra bienvenida. Por lo demás, nadie más iba con nosotras.
Eir se sorprendió en aquel momento de que Ferzan tuviera un sueño propia de una de ellas con aquel animal a su lado. Desde hace años que había entrado al círculo, se estaba temiendo que cierto rumor se hubiese hecho realidad, un rumor relacionado con el futuro que le espera a una guardabosques etérea tras su muerte - Ferzan, tienes que hacerme un favor. Mañana tengo algo que enseñarte pero necesito que traigas aquí a esa pantera.
Que necesitas de ella?
Existe un dicho por las guardabosques más longevas del circulo, las cuales ya no están entre nosotras, que dicta que después de la muerte de una guardabosques, esta puede reencarnarse en el animal que representa su espíritu. Ellas dijeron que antes, una de nuestras fallecidas, representaba a la pantera dentro del clan. Si te ha seguido todo este tiempo, es porque una de nuestras antepasadas tiene algún lazo contigo, un lazo muy afectuoso.

Ferzan ya no sabía que responder ante eso. Tal vez se tratara de algún antepasado, incluso de algún familiar o amigo. Asintió y se dispuso a salir del agua - Esta bien, has visto mi ropa dentro de mi bolsa?

Voy a por ella, espérame aquí - mientras Eir marchaba, Ferzan salió del agua, sentándose cerca de la orilla con la manta de piel de oso sobre su cuerpo. Estuvo pensando en cierta frase que Eir menciono antes, y de la que no se había hablado. "Este don no se hace ni se aprende, se nace con él". Si se nace con él, Ferzan ha tenido que adquirir este don por paternidad o por herencia sanguínea de algún antepasado familiar. Eir volvió al poco después, ofreciéndole sus ropas indígenas con las que casi siempre iba vestida en su estancia con ellas - He estado pensando en que familiar mío tendría el mismo don innato que yo - termina de secarse con la manta para vestirse después y empezar a caminar cuesta arriba con su compañera - Las antiguas guardabosques del circulo jamás me contaron si mis padres eran como yo. Te han dicho algo en mi ausencia?

Eir negó con la cabeza - Nada de nada...
Y donde están ellas ahora? - volvió a preguntar Ferzan - Cuando vine, sin contarnos a ti y a mi habían menos de doce mujeres aquí. Antes de bajar al lago seguía viendo muy pocas de nosotras. Donde están las demás?
Eir se llevo una mano en la cabeza - Torpe de mi... con todo el tema de los etéreos he olvidado decirte esto. Después de que te raptaran, yo misma accedí a que intentáramos migrar a Aleketh antes de tiempo, después de atravesar el reino vecino. Nos pillaba de paso, trate de convencerles para que nos quedáramos un tiempo a ejercer nuestra tarea, y así de paso alejarnos de los Gehrich sin demasiada suerte.
Hijos de puta... están por todas partes.
Nos pillaron de imprevisto y los continuos ejércitos iendo y viniendo entre los dos reinos no nos ayudaban en nuestra labor de ocultación. Tuvimos que separarnos, muchas de nosotras, por distintas bandas. Tal vez, las que optaron por ir a Aleketh hayan aprovechado los tiempos de guerra para robar embarcaciones y largarse lejos de aquí. Conociéndolas saben cómo tratar con civiles indefensos. Las longevas guardabosques del circulo... los dioses sabrán donde se hallaran ahora. Como habrás visto, solo quedamos unas pocas antiguas seguidoras del clan, alguna que otra del campamento es una presencia totalmente nueva para ti.
Lo sé. Respecto al resto de mujeres, no están a salvo fuera de Garnalia, los Gehrich también están en el reino elfico. Solo han logrado aislarse de nosotras, pero su cometido es de entender - Ferzan avanza una mano hasta el hombro de Eir - Si esperas que El dios y La diosa nos tengan que revelar su futuro... - la amada pelirroja se mostraba un tanto confusa con aquellos entes religiosos, ni ella ni ninguna otra guardabosques incluida Ferzan en el pasado, conocía algo acerca de ello. Ferzan le explico lo que Cadoc le dijo sobre estos dos entes de la religión civilizada, sin demasiados miramientos. Uno representaba el mal, otro la bondad - Por cierto, Eir... Aunque fuera una pérdida de tiempo y recursos, sé que hiciste lo mejor que podías para que regresara. Gracias por confiar en que volviera de Aleketh.
Siento que por mi culpa hemos perdido a gran parte de nuestras guerreras, es una sorpresa que aun así eligieran confiar en mi después de lo que ha pasado.
No fue culpa tuya - Ferzan tomó a Eir de sus mejillas, despacio - Has dicho que estabais de paso, igualmente ibais a rodear el sur de Garnalia antes de volver al centro. Podría haber sido peor si os hubierais quedado más tiempo, en serio, si hubierais visto lo mismo que yo... - la abraza lo más fuerte que puede - Aun guardo dentro de mí los rugidos de aquellos Dragones. Cuando me fui a toda prisa de allí no le pude echar importancia siquiera, pero después... es escalofriante recordarlo.

Parecía apenada por la forma en que sonaban sus palabras, pero no era sino todo lo contrario. Se sentía orgullosa de haber escapado de ahí con vida y sin que nadie pudiera seguir sus pasos. Aun así, el terror y la adrenalina del momento se habían grabado a fuego en su carne. Eir, bajo los brazos de Ferzan, no pudo hacer otra que corresponderla, después de tanto tiempo, con una muestra de cariño - Por lo menos, no has tenido que soportar el infierno bajo la tierra que supone cruzar las montañas de oriente antes de llegar aquí. Quédate con eso - bromeo, restando importancia al asunto.

Siguieron su camino hasta el campamento. Las guardabosques alrededor de la hoguera se llamaron la atención entre sí al ver a su líder junto a su antigua hermana. Eir les pidió atención para el mensaje que iba a decirles, Ferzan estaba con ellas y por tanto, volvería a ser una más entre ellas.

Hermanas! Hemos recorrido un largo camino hasta llegar donde estamos. Muchas de nosotras en Garnalia Sur, se han separado de nuestro clan, para mejor o para peor, con tal de que todas las que estamos aquí estemos de una pieza, lejos del peligro por ahora. Siempre hemos actuado a la defensiva con las personas que podían representar un peligro, tanto si eran de nuestro clan como si no. Pero esta mujer, ha recorrido un largo trecho para volver a nuestra comunidad, independientemente de los malos roces que ha tenido en el pasado junto a nosotras. Ferzan, espíritu de Cordera, ha elegido por decisión propia volver y por su propia mano ha decidido quedarse. Ha escapado de prisión durante una guerra, se ha librado de las garras de los Gehrich y todo esto, sin dejarse aprisionar por otros seres civilizados. Después de todo lo que ha pasado, deberíamos rechazar a una de nuestras mejores ex-guerreras? Acaso es esto lo que la madre naturaleza espera de nosotras?

Las guardabosques parecían estar de acuerdo con lo que ella dijo, debatieron entre ellas y asintieron frente a las palabras de Eir. A pesar de que dominaban mejor el lenguaje de la tribu, todas ellas entendían la lengua común en mayor o menor medida, pero si lo suficiente para entender sus palabras con claridad. Una a una mostraron su cordialidad a Ferzan, todas menos la indígena rubia que se encargó de distraerla esta mañana para que su compañera pudiera apresarla, la cual se presentó ante Ferzan con sumo respeto. Aquella indígena de piel negra corpulenta, la había recibido mejor de lo que Ferzan se esperaba.

Sentirlo mucho, Ferzan - no hablaba muy bien el idioma común y su acento entonaba las "R" demasiado fuertes. Esta mujer es una de las nuevas contribuciones al clan - Si algo poder hacer por ti, no dudar en decirlo.
No es nada - Ferzan terminó por abrazarla, para ser tan corpulenta le resultaba demasiado amable - Ya he pasado por muchos golpes.

Estaba realmente agotada. Todo el trecho recorrido desde Zhanthé hasta aquí sin apenas descanso, sumado a todo lo que había visto y asimilado el día de hoy, Ferzan ya no daba para más en cuerpo y alma. No estuvo muy habladora con sus compañeras, simplemente se reconfortaba en silencio con los canticos de sus compañeras, o se distraía parloteando con ellas de temas sin demasiada relevancia. La mayoría de las conversaciones derivaban en donde había estado, como fue su viaje... nada que no le hubiese contado ya a Eir. Cualquier manera de pasar el tiempo hasta la cena era bienvenido, frente a la hoguera estaba asándose una buena pieza de jabalí salvaje al que más tarde le hincaría el diente sin dudar.

Creo que por hoy he terminado - dijo después de que Eir la acompañase a su tienda de lona, donde antes al mediodía habían estado. Eir había ordenado sus cosas en un rincón cerca del baúl con el que estaba tratando.
Puedes dormir en mi cama, aun tienes el derecho - intentaba animarla, al menos un poco.
Solo faltaría que tuviera que dormir en el suelo - Ferzan sonrió con el poco animo que le quedaba, abrazándola suavemente con un ligero beso - Pásalo bien esta noche, ahora que todas estamos más a salvo.
Duerme bien, Princesa de Deeva - uno de los apodos con los que Eir denominaba a Ferzan - Mañana será otro día, asimila lo que puedas del día de hoy.

Apenas Ferzan cayó sobre su lecho cual árbol recién talado, Eir se marcho dejándola a solas. Aquella noche ni se molestó en quitarse la ropa como de costumbre, entre el frio y la desgana sufrida durante el día, no le mereció la pena hacer tal cosa. Una verdadera suerte fue que pudiera dormir tranquila, sin extraños sueños. Un letargo placido y bien merecido. Se recostó de lado, aspirando por un momento el aroma de la esencia de Eir en su almohada hecha de piel de oso, de aquello que representaba su espíritu.

Justo como la osa de sus sueños...
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Re: Una hermana, una amiga (Solitario)[+18]por Ferzan, el Lun Abr 25, 2016 7:58 pm
A la mañana siguiente, Ferzan intentaba llamar a Suku mediante un silbido habitual de tres notas descendentes, que empezaban por una aguda hasta terminar por una grave y mas alargada. La pantera no acudía a su llamada, como era de esperar dentro del campamento. Ferzan estaba arrodillada cerca del barranco donde la ataron a un tocón.

Tendré que buscarla fuera - le mencionó a Eir cuando esta estaba viniendo hacia ella, después de que estuviera hurgando en el inventario de su baúl.
Ha sido un detalle que volvieras sana y salva con mi daga, tengo que admitirlo. Ven conmigo - le tiende una mano - Ya tengo listas y limpias tus armas. La espada que has traído esta tan oxidada que no merece ni la pena llevarla.

Dentro de la tienda de lona, frente a una mesa de madera estaban asentadas varias armas que Eir guardaba desde hace tiempo, fabricadas a mano por las antiguas guardabosques - Estas artesanías exóticas nos pertenecen a las que estamos dentro del circulo, ya que vas a ser una más entre nosotras, tómalas si estás segura de seguir adelante con esto.

Katana Deldrimor:
Fabricada con acero Deldrimor, esta espada similar a una katana de corto alcance ofrece una empuñadura hecha de madera espiritual resistente y firme que requiere cierta destreza para blandirla con eficacia. La parte trasera del filo no está afilada, lo que permite un apoyo cómodo de esta parte en conjunto con el brazo. La estatura del arma es de 1,10cm.


Daga de medialuna:
Forjada con el mismo acero que la espada, se caracteriza por el detalle ornamental y a su vez, útil respecto a la medialuna que separa el mango del filo.


Soñadora:
Hecho únicamente de madera espiritual, el estilo y colores de este arco es lo que lo destaca físicamente. En el combate, el aro que está colocado detrás de la cuerda y sujeto a la duela por dos hilos, puede generar dos cuerdas etéreas extra. Esto se debe a la capacidad conductora de energía etérea de la duela y del aro, los cuales están hechos por el mismo material. Las flechas de la portadora, cuyas puntas están hechas de Acero Deldrimor, se adhieren a estas cuerdas etéreas con tan solo poner un dedo sobre ellas, tensando la cuerda hasta lanzar el proyectil. Con la destreza y preparación suficientes antes del lanzamiento, el arco en manos de una etérea es capaz de lanzar tres flechas simultaneas a uno o varios objetivos.


Cerbatana:
Nada que destacar de esta arma, a excepción de que esta hecha por el mismo material que el arco en lugar de madera corriente, lo que mejora la estabilidad del proyectil. Silenciosa, rápida y eficaz. Su portadora dispone de dardos somníferos o envenenados, capaces de mermar la cordura del objetivo o de debilitarle. No está pensada para matar.


De qué clase de material están hechas? - Ferzan tomaba una a una lo que serian sus nuevas armas, solo para inspeccionarlas.
Acero de Deldrimor y Madera espiritual. Materiales no comunes extraídos y almacenados del sitio del que venimos. Eso fue lo que dijeron las longevas guardabosques. Solo sabemos que ese sitio está fuera de Garnalia, lejos del Reino Elfico y de cualquier lugar que conozcamos.
Porque nos han ocultado ese lugar?
No querían saber nada de ese sitio, solo les ha traído desgracias y es por esas desventuras, que estamos donde estamos, en Garnalia.
Mmmm... entonces, ahora soy una más del circulo... cuáles son nuestros objetivos y cuantas somos?
Cuatro; Tu, yo, y las dos encargadas de traerte hasta aquí, será mejor que hables con ellas. Nuestros objetivos te los explicare cuando te halla enseñado cierto lugar más tarde. Ahora, necesito tus habilidades de exploración - Eir y Ferzan estuvieron de acuerdo en separarse hasta el mediodía, cada una a su labor. La osa se encargara de asesinar y traer la comida a casa, Cordera vigilara los alrededores con una de sus compañeras. Para esta labor, solo eligió llevarse el arco consigo.

Su compañera de vigilancia se trataba de la corpulenta indígena de piel oscura, que la recibió el primer día con un golpe en la nuca. Ella portaba como arma sus propias manos y un tablón enorme de madera que empleaba a modo de escudo. Ferzan se preguntaba cómo era posible ocultarse tan bien con semejante armatoste a sus espaldas.

Anoche estar muy callada... - dijo en voz baja, ambas estaban en la rama de un árbol.
No tenía nada importante que decir, es solo eso - la miro a la cara - Eres nueva por aquí verdad? Cuál es tu nombre?
Mi nombre... ser apodada en principio como puta o furcia por hombre. Mi nombre real es Márin.
Quien te maltrataba?
Yo ser esclava antes, acogida después por ciudadano rico con muchas mujeres. Ella llamarme mujer de compañía y el ser hombre de la casa. No maltratarme solo a mí, para sus ojos, nosotros ser objetos. Yo responsable de su sustento y orden de hogar, hasta un día, el intento violarme - realizaba gestos leves con las manos para representar sus acciones - Yo me resistí, el insistió en querer mi cuerpo, hasta que el pillarme falda desde otro lado de la puerta cuando yo intentar irme. Lo cogí de la cabeza y con la otra mano, coger puerta y aplastar cara contra pared y puerta repetidas veces. Dejarlo ahí y me fui, no querer saber más de escoria como esa. Ellas, mas tarde acogerme en su seno, representarme ante las demás como espíritu del hipopótamo, actitud calmada pero airada a hora de defender lo que amas.
No hubiera dudado en hacer algo así estando en tu lugar. La mayor parte de los hombres no albergan buenas intenciones con nosotras - Ferzan tomó ejemplo de su iniciativa al darle un pequeño abrazo que Márin correspondió.
Entiendo bien que seas Cordera dentro del clan, ser pacifica, paciente, aun después de haber pasado mal augurio por nuestra culpa. Sentir de nuevo aquel golpe en la nuca.
No te preocupes, estoy entera aun después de tan fuerte embestida.
Fuerte? Nooo, siquiera lo hice con algo de fuerza - Ferzan podía entender después de aquel golpe el cómo podía cargar aquel tablón de madera con solo un brazo - Oh, vaya... - se sentía inferior en fuerza y no era para menos.
Olvidar decir, bienvenida al círculo Ferzan, gracias a ti somos una mas y yo esperar grandes cosas de ti.
Eso espero. Es un placer ver que hay más gente como nosotras, bueno, como Eir y yo... y Alessia - se estaba refiriendo a la indígena de cabellos rubios con la que mantenía una relación amistad-odio.
Tener problemas con ella, saberlo por su forma de pensar a ti.
Desde hace veinte años, cuando solo éramos crías, me consideraba una enemiga solo por venir de la alta clase social. Conforme pasaba el tiempo, ella fue extendiéndose conmigo sobre su ideología de que los miembros de alta clase no son de fiar en un sitio como este. Antes de que fuéramos mujeres adultas, logro tenerme como una aliada en quien confiar pero ahora... si sumas mi regreso tras mi secuestro en Aleketh, mas el hecho de que Eir me tiene bajo su responsabilidad, no es de esperar que vuelva a desconfiar de mi. Para ella es como si solo estuviera aquí por Eir, piensa que las demás no me importáis en lo absoluto.
Entiendo, esa ser su mentalidad hacia ti - le pega una palmada en la espalda, suave - Gente civil decir que tiempo curarlo todo. Con el tiempo ella te respetara, como lo hizo conmigo.
Suspira - Eso espero...

Ambas regresaron al mediodía después de una tranquila mañana lejos del peligro exterior. Ferzan, al volver a la tienda de Lona de Eir, cerca del barranco pudo ver a su amada guerrera de cabellos enrojecidos en compañía de su amiga y mascota, Suku. Era la primera vez que había visto la pantera dentro del territorio de las guardabosques, estaba perpleja de ver tal progresión en ella.

Eir! Que hace aquí? - la pantera se separo de la mano de Eir sobre sus orejas para volver con su dueña, restregando la cabeza por su pierna.
Cuando he vuelto con la comida estaba aquí tumbada, ha venido hasta mi e incluso ha dejado que la acariciara, siempre había estado huyendo de nosotras Ferzan - Eir también estaba sorprendida de aquel hecho - Te estaba esperando a ti, lleva aquí desde hace más de media hora.
Ferzan se agachó a acariciar al animal - Lo que me contaste anoche, estoy empezando a verlo como algo más que un rumor. Eir, vayamos a comer y después me cuentas que debemos hacer, antes de perderla de nuevo.

... ... ... ... ...

Aquel mediodía, apenas se había llevado algo a la boca de aquel asado. Antes y después de la comida, practicaba con sus nuevas armas empleando los tocones de árbol cercanos al barranco como títeres de su acero y flechas. El arco había sido su arma principal, después de tanto tiempo sin tocar uno había perdido eficacia con el que estaba dispuesta a recuperar. Por ahora, desconocía la existencia de las cuerdas etéreas que era capaz de forjar mediante el aro, pues era incapaz de controlar su energía etérea por el momento.

Más tarde, las cuatro mujeres del circulo marcharon a otro bosque en el noreste del reino dejando a cargo del campamento a las nueve restantes. Ferzan se llevo consigo a Soñadora y la daga de medialuna. Montada a lomos de Suku, Ferzan tomaba el papel de avanzadilla asegurando el camino para las otras tres mujeres que iban a pie. Durante horas de camino, la fruta y cecina de Ferzan les permitirían aguantar el trecho que les esperaba.

Llegaron a un enorme cumulo de piedra alrededor del bosque, repleto de vegetación y en un estado pobre, abandonado. Desde fuera, luces en el interior alertaron a las guardabosques que se escondieron cerca de una esquina. Eir vio a sus pies lo que quedaba del cadáver de un ciervo, se coloco una máscara idéntica a la que portaba su espíritu animal y se agachó. En un abrir y de cerrar de ojos, Ferzan vio de primera mano cómo se había transformado en la osa que apareció en sus sueños. Toco el cadáver y permaneció inmóvil, Alessia y Márin esperaron pacientes, Ferzan era la única confusa dentro del grupo.

Son tres - dijo, después de volver a su forma humana - Ferzan, encárgate del que está lejos mirando a la entrada. Yo voy a por el que esta detrás de la pared, Alessia irá a por el restante. Márin, conmigo.

Ferzan asintió, señalando a la pantera - Cuidádmela un momento - situándose en posición de tiro en la entrada al recinto. Entonces vio al número de cazadores exactos que Eir había nombrado, el más lejano recibió el flechazo de la salvaje en el pecho. El enemigo que se hallaba al otro lado de la pared se abalanzo sobre Ferzan con un hacha, fue repelido casi al instante por el martillo de Eir el cual le lanzó contra la pared. Alessia se arrojó sedienta de sangre a por el ultimo que quedaba en pie, sus hachas desprendieron la carne de su enemigo a cada golpe que ella propinaba en su pecho y hombros. Ferzan acudió a su lado, asestándole un navajazo en el cuello como golpe de gracia al cazador afectado por su flecha. Márin, desenvaino el enorme tablón de madera a sus espaldas, estampando el cráneo del último que quedaba en vida contra la piedra.

Alessia y Ferzan intercambiaron miradas neutrales. La asesina con hachas limpió con su lengua la sangre adherida a los filos de sus armas. Ferzan, inmóvil y pasiva, la vio alejarse sin más cargando con uno de los cuerpos hasta la salida, Márin la siguió imitando su gesto. Eir acompaño a Ferzan, quienes enfrente suya tenían lo que andaban buscando. Un par de escaleras de piedra las separaban de un enorme portón con un escarabajo blanco tallado sobre su superficie.

Ferzan - Eir llamo su atención mientras subían las escaleras, le ofreció una extraña gema blanca que relucía de color cuando estaba en sus manos, cuando la gema paso a las de Ferzan se apago completamente - Debes despertar tu poder interno aquí y ahora. Tarde o temprano te transformaras en el animal que representa tu espíritu. Colócate frente a la puerta y tócala con una mano mientras con la otra sostienes la gema. Imbuye en ella tu energía espiritual, piensa en lo que te caracteriza como una cordera y refleja ese estado mental a la gema. Piensa como te sentías en nuestro sueño, te servirá para después - le dio una palmada en la espalda a modo de ánimo, cargando el último de los cuerpos lejos del lugar.

Ferzan, frente al portón con la gema en sus manos, situó una mano sobre su superficie y se concentro con los ojos cerrados. Suku a su lado, se sentó en el suelo a mirarla - "Como yo me sentía en aquel sueño... ligera, ágil, carente de peso corporal" - pensaba, inmóvil, reflejando aquellos pensamientos en la gema que, tras un pequeño rato, comenzó a brillar poco a poco. Las otras tres guardabosques se acercaron a la puerta y la tocaron junto a Ferzan, sus energías espirituales se transmitieron casi al instante en el dibujo del portón, este había comenzado a brillar dando orden directa a las puertas de que se abrieran frente a ellas. Ferzan abrió los ojos y retrocedió unos pasos, dentro estaba oscuro, el aroma cerrado del lugar no tardo en ser percibido por su olfato.

Eir, yesca - Alessia tomó una antorcha en la entrada y la prendió con yesca que llevaba encima. Le cedió la antorcha encendida a Eir quien no dudo en internarse en la oscuridad, ellas la siguieron. Suku, quien caminaba al lado de Ferzan subiendo un buen par de escaleras más en la oscuridad, no se mostraba temerosa frente a lo que podría haber dentro, de hecho parecía bastante familiarizada con el entorno.
Eir, que has hecho antes con el cadáver del ciervo?
Es una de nuestras cualidades como Etéreas. Nuestra afección por los animales nos permite comulgar con el cadáver de cualquier animal, reflejando en nuestra dimensión los momentos anteriores y futuros a su muerte. Cuando toque al ciervo, en un momento futuro vi a los tres cazadores internarse dentro del cumulo. Tiene sus ventajas un don como este, si se sabe usar bien.

Al final del trecho de escaleras, Ferzan pudo observar de primera mano una de las maravillas que ocultaban las guardabosques del circulo. Lo que parecía ser un espacio amplio y oscuro, a medida que Eir y el resto de guardabosques compartían antorchas apagadas, encendiéndolas en conjunto con la de Eir para encender las demás e iluminar la sala, termino vislumbrándose como una forja de aceptables dimensiones en el interior de una sala cerrada de piedra tallada. Una forja que hacía años que no se usaba por su aspecto. Cerca de esta repartidas en varias mesas de madera, habían numerosas piezas de Acero de Deldrimor y Madera Espiritual con las que se habían forjado las armas de Ferzan. A los laterales de la sala, habían varias habitaciones con camas improvisadas en el suelo, donde había espacio para numerosas personas, justo como la cantidad de mujeres que ellas, antes tenían en su bando.

Eir volvió a llamar la atención de Ferzan tras iluminar toda la cueva, en el centro de la sala las tres mujeres la rodearon. Un pequeño silencio se formo alrededor de ellas, las siguientes palabras de Eir serian las decisivas sobre lo que a Ferzan le esperaba con ellas.

Como las tres únicas residentes dentro del circulo, es un honor para nosotras nombrar a nuestra cuarta miembro para que nos acompañe en la búsqueda de nuestros objetivos. Nosotras como indígenas, junto al resto de la tribu reclamamos el territorio libre que el resto de humanos son incapaces de tomar, vivimos en son junto a la naturaleza y nos alimentamos de lo que nos puede ofrecer, somos hermanas de armas tomar que no se dejan doblegar frente a aquellas amenazas que intentar acabar con nuestras vidas. Luego, como guardabosques etéreas, nuestros enemigos son otros seres que residen del mismo lugar del que vienen nuestras antepasadas - la compañía de mujeres se desplazó hasta un rincón cerca de la forja donde había tallado en piedra un extenso mural donde se podían apreciar a los Gehrich, personas con mascaras de ave, vestimentas y accesorios extraídos del plumaje de estos animales, masacrando a su paso a decenas de indígenas como ellas, algunas estaban transformadas en animales etéreos y justo en uno de los extremos del mural, un par de guardabosques reunidas celebraban una especie de ritual en el que una grieta etérea, emergía justo del centro de la catástrofe absorbiendo a guardabosques y Gehrich por igual. La decoración y los objetos del ritual, tenían una apariencia azteca y maya - Todas ya hemos visto alguna vez a estos engendros. Seres del mas allá, visitantes de otra dimension. Nosotras las etéreas comprendemos una dimensión denominada como "El Limbo", nuestro espíritu animal puede vagar por el mundo de los vivos ignorando las necesidades de los mortales, las heridas que ellos sufren y por tanto, perdemos nuestra capacidad de herirles a ellos también. Los Gehrich son nuestra contraparte, si nuestro lado humano pertenece a la vida, su lado "humano" pertenece a la muerte. Cuando ellos mueren, lo que hacen realmente es esfumarse de esta dimensión para volver a la suya - Ferzan recordó en ese momento aquellos Gehrich asesinados bajo las manos de algunas de sus hermanas, cuando uno muere desaparece sin más, su anatomía se pierde para siempre - Vuelven al mundo de los vivos a través de grietas como la que se puede apreciar en este mural, dominan en cierta parte unos poderes similares a los nuestros. Al igual que nosotras, sus cuerpos putrefactos y demacrados bajo sus ropas pueden filtrarse en nuestra dimensión etérea para hacernos daño, independientemente de si estamos en el lado humano o animal, en esta ultima forma solo podrán hacernos daño a nosotras, las que guardamos este don. Sin embargo nosotras también podemos contestarles en nuestra forma etérea, ya que ellos también dominan este frente. Ferzan, creo que ya habrás visto el rostro de esta gente antes, y me creerás cuando digo que no están vivos ahora verdad? Aparte de ocuparnos de nuestra subsistencia, estamos pendientes de una guerra entre dos dimensiones distintas que se ha llevado a cabo mucho tiempo antes de que pusiéramos un pie en Garnalia. El origen de esta guerra es totalmente desconocido para los que nos hallamos aquí y ahora en esta sala, mas los orígenes de los Gehrich no son un secreto del todo para nosotras. Nuestro objetivo es buscar al resto de las guardabosques que se dispersaron por distintos rincones del mundo, ampliar nuestro ejército de etéreas buscando a mortales en estos lares que dispongan de nuestros mismos dones, adoptarlos, entrenarlos, y cuando la situación ocurra, que estén listos para una guerra inter-dimensional que puede decidir no solo el futuro de nuestro antiguo y desconocido Reino, sino también el del resto de los mortales, algo de que ninguno de ellos es consciente por ahora. Si ellos ganan, la dimensión del Limbo quedara completamente a su merced, y quien sabe lo que son capaces de hacer con semejante extensión de poder en sus manos. Nosotras podemos estar en el Limbo un tiempo limitado, ellos no tienen restricciones temporales al estar muertos y en ese estado, solo nosotras o cualquier clase de magia que pueda dañarnos en nuestra forma etérea podrá acabar con ellos. El problema radica, en que solo nosotras podemos manejar a voluntad las grietas etéreas que cerraran su acceso al mundo de los vivos. Sin nosotras, Garnalia estará condenada a una conexión eterna entre la vida y la muerte.

Los materiales de los que están compuestos tus armas, Ferzan, son extremadamente eficaces contra las criaturas que denominamos Gehrich. Con ellas, es posible herir a un Gehrich en su forma etérea sin necesidad de recurrir a nuestra transformacion. Hasta ahora, solo manifestaciones humanas de ellos se nos han aparecido a nosotras, manifestaciones débiles que ceden fácilmente ante cualquier acero. Pero nuestras antepasadas, ellas mismas nos han comentado que al otro lado de una grieta etérea, han visto abominaciones de distintas formas que escapan a nuestra imaginación. No sabemos si los humanos y las distintas razas podrían combatir algo como esto, solo los más fuertes sobrevivirán, como siempre ha dictado la madre naturaleza con todas las razas por igual - Eir, Alessia y Márin, se colocaron sus respectivas mascaras transformándose en sus espíritus animales. Era habitual recibir a un nuevo miembro bajo la forma Etérea por cortesía - Eir Stegalkin, El espíritu de la osa; Alessia Ako, El espíritu de la tigresa; Márin Aguas Turbias, El espíritu del hipopótamo; Y ahora Awilix Ferzan, El espíritu de la Cordera - realizaron un gesto leve de bienvenida, volviendo a su forma humana.

Nosotras cuatro nos hemos comportado como una mas hasta ahora, pero ellas, nuestras longevas antepasadas ya no estarán con nosotras. Tenemos que abandonar nuestro viejo modo de ver las cosas, con tal de prepararnos para lo que vendrá en un futuro. Nosotras cuatro debemos forjar nuestro futuro, el futuro del que nuestras antepasadas estarían orgullosas de ver con sus propios ojos, ya sea desde el bando de los vivos, o desde el desdichado bando de los muertos donde anidan los Gehrich.

Ferzan, bienvenido al círculo de las guardabosques Etéreas.
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Re: Una hermana, una amiga (Solitario)[+18]por Ferzan, el Lun Abr 25, 2016 8:53 pm
El sol del atardecer cubría con su resplandor el territorio donde se hallaban las cuatro mujeres lejos de su tribu. Eir, Alessia y Márin residían dentro de la estructura preparando lo que más tarde serian sus futuras armas, forjadas con los materiales que sus antepasadas emplearon en dar muerte a lo Gehrich. Ferzan se encontraba afuera, con la gema que Eir le otorgó sobre sus manos. Sobre su rostro, albergaba una máscara hecha de Madera Espiritual unida a una tira de cuero curtido a la cabeza por detrás del cabello, el accesorio imitaba lo mejor posible a la máscara que albergaba en aquel sueño. A su lado se encontraba Suku, sentada como de costumbre cerca de ella.

Mascara:
Recientemente fabricada en la forja Etérea empleando Madera Espiritual. Es una imitación formidable y resistente de la máscara que Ferzan tenía "atada" a su rostro en su sueño con Eir. El material del que está hecho le permite transformarse en su forma Etérea al instante por la conductividad que tiene respecto a su energía Etérea. Al liberar esta energía en menor medida sin llegar a la transformación, las cuencas de los ojos de la máscara se recubren de un color purpura que le tapan los ojos a su portadora sin que pierda visión.


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Debes despertar tu poder interno aquí y ahora. Tarde o temprano te transformaras en el animal que representa tu espíritu. Colócate frente a la puerta y tócala con una mano mientras con la otra sostienes la gema. Imbuye en ella tu energía espiritual, piensa en lo que te caracteriza como una cordera y refleja ese estado mental a la gema. Piensa como te sentías en nuestro sueño, te servirá para después.
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Eir ya le había recordado esas palabras, ya dichas antes, al momento de salir fuera después de fabricar su máscara. Si quería serles útil fuera de la dimensión de los vivos debe dominar la energía que ellas ya dominan.

Apoyada en el suelo sobre una rodilla con la gema espiritual en un puño, que ayudaría a distribuir su energía etérea por el resto del cuerpo, cerró los ojos y comenzó a pensar. Su concentración, serenidad, su forma de ver las cosas con tanta calma, de adaptarse a ser uno más dentro de un grupo; todas esas cualidades que la identifican como el animal que representa en el clan, dejando a un lado aquellos tiempos pasados en los que solo era una oveja descarriada. En el sueño, una cordera ligera y veloz, resistente al daño por caída, como si la gravedad no fuera un obstáculo en la persecución de sus objetivos. Es menos propensa a los sentimientos de los mortales y por tanto, eso favorece la serenidad que ya alberga en su forma humana. Podía sentir como la niebla de aquellos sueños confusos ya no supondría un problema en su falta de visión, podía disiparla a voluntad y ver tras ellas como un humano normal lo haría sin niebla alguna en su campo de visión, mas esta vez necesitaba invocar a su alrededor aquello que antes consideraba un sueño.

Ferzan sintió el suave tacto de la lana de un cordero aunarse por su cuerpo. Esta vez pudo sentir en sus carnes el cambio fisiológico que esto conllevaba y por tanto, sentir como sus pies se transformaban en pezuñas y sus piernas se tornaban delgadas y agiles como las de un animal de su especie. La máscara se engarzaba poco a poco a su piel, una sensación desagradable a la que era fácil acostumbrarse una vez esta pieza sustituyera su rostro. Su cabello  se torno blanco, suave, como el resto de su pelaje. La niebla que empezaba a formarse a su alrededor solo desde su punto de vista, no supuso un problema como otras veces.

==========================================
Llevaba años esperando este momento...

Ferzan abrió los ojos. La voz de ultratumba grave y desquiciada que le gritaba a sus espaldas durante el primer sueño, había tomado la forma espectral de una pantera Etérea de la que solo quedaban su máscara, sus fauces y sus garras que podía mostrar y esconder a voluntad tras un cuerpo fantasmal alargado y sin fin como el de una serpiente, con el que era capaz de desplazarse por el aire.

Miró a su alrededor para darse cuenta de que su compañera mascota ya no estaba a su alrededor, lo único que quedaba de ella era justo lo que tenía enfrente. Se levanto sobre sus pezuñas, tocando las fauces del animal con sus manos.




Suku...
Ferzan...
Quien eres en realidad?
Lo mismo que tu eres para mi, una hermana.
Solo una hermana de sangre?
Y tu hermana real, somos del mismo linaje y árbol genealógico. Solo que yo he estado muerta y tú has tenido la suerte de seguir viva. Conque excusa te han abandonado padre y madre a ti?
No lo sé, tenía seis años por aquel entonces, hermana.
Donde has estado viviendo hasta ese momento?
En la alta clase social junto a padre y madre.
Suku se echo a reír por lo bajo - De verdad intentaban hacerte creer que eras de alta cuna? Nosotros siempre hemos estado en lo más bajo, casi tanto o más que la baja clase social. Si hemos subsistido hasta tal punto es porque tenemos algo que los humanos no tienen, agallas y un don que solo esas bastardas aves de los Gehrich pueden imitar.
En cierto modo me temía algo así... Lo único que me pega de la alta clase es el hecho de poder leer y escribir muy bien, por lo demás, solo soy una hereje cazadora que recoge lo que otros siembran. Como se las han ingeniado para llegar hasta el titulo de nobles?
De verdad quieres saber lo traidores que han llegado a ser padre y madre? Robaron la mayor parte de la fortuna que antaño perteneció a nuestra tribu, sin más! Qué gran ejemplo para sus hijas cuando sean mayores.
Como sabes...?
Que como lo sé? - la interrumpió - He nacido años antes que tu, cuando yo nací ellos aun eran parte de esta tribu. Apenas los Gehrich descubrieron mis poderes de Etérea a los siete años me secuestraron y asesinaron antes de que mis hermanas pudieran salvarme. He visitado el lecho de la muerte al otro lado del Limbo y créeme que no querrás suicidarte para ir a ver lo que hay. El dicho que le dijeron a Eir las antepasadas es cierto, si morimos en forma humana nos reencarnamos en lo que representamos por dentro. Si tenemos la suerte de fallecer en forma etérea, nuestras almas se purificaran hasta alcanzar una verdadera reencarnación. Volveremos a ser humanos, todo empezara desde cero con el don de lo etéreo aun en nuestra sangre, ese es el destino que me espera tras mi muerte en este estado.
Ferzan se había quedado callada, realmente era su hermana mayor y sabia mucho más de lo que creía - Sabes porque nuestros padres han robado esas pertenencias?
Si lo supiera lo hubiera dicho... - ruge - ¡LLEVO AÑOS BUSCANDOLOS DESDE QUE SE FUERON!... y solo te encontre a ti, pequeña.
Y aqui me tienes, despues de tanto tiempo. Has tardado tanto en decirme esto para esperar a que mi forma etérea saliese a la luz.
Nunca habrías creído en las palabras de un ente como yo sin saber que soy.
Ahora, después de veinte años ellos han abandonado Deeva, de eso estoy segura.
Quien sabe donde estarán ahora... si siguen ahí después de tanto tiempo, nuestros padres son auténticos dioses del engaño, hechos en carne y hueso.

Otro pequeño silencio se había formado entre las dos. Ferzan, entre la falta de humanidad en su forma etérea y todo lo que ha visto ya hasta ahora, sentía que nada a estas alturas podría sorprenderla.

Hermana... Por un momento me he arrepentido de haberte llamado amiga.
Porque eso debería ser algo malo? Nadie nos dirá quien deberíamos ser, Ferzan.
Dos cazadoras Etéreas, juntas.
Una hermana.
Una amiga.

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Las hijas de dos ruines desertores - la voz de Alessia irrumpió entre la intima conversación de hermanas. Cordera y Pantera miraron a la tigresa del clan, la encararon abandonado sus formas etéreas. Suku volvió a ser la pantera de siempre, Ferzan se quito la máscara.

Alessia, ninguna de las dos tenemos la culpa de eso.
No he dicho en ningún momento que la tengáis. Solo he dicho lo que sois.
Se lo contaras a Eir verdad?
Yo? No cuentes con ello, de que me serviría perder a una recién nombrada, si es que tu amada se digna a expulsarte - su tono de voz siempre sonaba desafiante cuando hablaba con Ferzan, reflejando el malestar interno que hay entre ambas - Lo único que quiero, es que reces todo lo mejor que puedas a aquellos dos dioses que mencionabas anoche con tal de que yo no encuentre a tus padres antes que tu, si es que siguen vivos. No dudare en arrancarles el corazón con mis propias manos, si les ves antes que yo, diles que se mantengan lejos de mi o no me hago responsable de mis actos.

Alessia volvió a la forja para proseguir con su trabajo, ya había disfrutado demasiado de su descanso en compañía de las dos hermanas, quien había observado en silencio la conversación de principio a fin. Ferzan, la cual se mostraba dolida por intentar ocultar esto ante Eir, volvió a su sitio de practica a descansar con Suku. Había tomado la decisión de confesarle esto mucho mas tarde, por muy mal que le supiese, ahora tenían cosas más importantes de las que ocuparse. Siguió practicando junto a su hermana, tanto la fase de transformación como su capacidad para desenvolverse con esta, usando el arco y la daga de medialuna en combate cuando se vio capaz de moverse con libertad con sus patas y pezuñas nuevas. Practicó, hasta que cayó la noche.
... ... ... ... ...

Al final tenía razón entonces... se trata de tu hermana - Eir había acudido con Ferzan a las afueras de la forja, Alessia y Márin seguían adentro después de construirse una pequeña hoguera cerca y buscarse la comida. Eir tenía en sus manos un martillo de guerra a dos manos forjado con los dos materiales clave en las armas de Ferzan - No imagino que debe haber visto al otro lado del Limbo...
De momento no es algo que queramos saber - Ferzan miro al cielo, aquella noche era luna llena, el estado perfecto de muchos licántropos para saciar su sed de sangre - Recuerdas cuando no dominábamos nuestra licantropía? Nos ataban de manos y pies a unos postes bajo la oscuridad, donde no podíamos ver la luna llena.
Aquellos tiempos en los que éramos más de trece mujeres... cuando éramos una tribu que imponía de verdad, que favorecía la unión física entre nuestras hermanas cada noche. Ahora ya apenas suceden cosas así, como dirían los civiles, tiempos pasados fueron mejores.
No creo que fueran tiempos mejores, solo diferentes. Ser diferente solo es... ser diferente, no mejor. Solo es algo nuevo que vives una vez, a partir de ahí lo demás es pura nostalgia, quieres volver a vivir la misma sensación, lo cual es imposible.
Ríe - Echaba de menos esa forma tuya de hablar, siempre tan pacifica...
Ferzan acaricia la mejilla de Eir - Pero... aunque sea imposible, nadie nos impide volver a vivir algo parecido - se levanta, haciéndole un gesto para que la siga. Se dirigieron a la entrada de la forja donde antes estaban aquellos cazadores, ahora solo quedaban un par de sillas de madera en un estado aceptable. Eir contemplaba de primera mano como Ferzan se deshacía de sus armas y ropas dejándolas en una de aquellas sillas. Su figura desnuda y limpia de heridas avanzaba hacia ella, quien no dudo en dirigir ambas manos a la armadura de cuero de su Líder, con intenciones claras de "desarmarla" por completo - Si a nuestra Líder le parece adecuado - Con la ayuda de Eir, sus ropas sufrieron el mismo destino que las de Ferzan. Ella le correspondió con un suave abrazo, la beso en los labios e intercambiaron miradas sin apenas separarse.

Demasiados días comiendo carne asada harán que la aborrezca... quiero comer algo vivo esta noche.
Sangre fresca para nuestros paladares - Ferzan se separo de ella en dirección al bosque. Volvió a darse la vuelta - Vamos a reclamar lo que nos pertenece - se relamió los labios con cierto toque de Lujuria. Su anatomía empezaba a transformarse pero esta vez, no era bello blanco lo que la recubría. Los cuerpos de las dos guardabosques, bendecidas por el don de la licantropía, se ofrecieron en cuerpo y alma bajo la luna llena, a participar después de tanto tiempo en una noche de caza. A cuatro patas partieron a toda prisa, sin importar quien viera semejantes bestias correr en busca de una buena presa. Ferzan y Eir ahuyentaron toda clase de animales inocentes y salvajes a su paso, solo lobos, ciervos y conejos fueron los afectados en un principio. Ninguno de ellos merecían la pena, querían algo más grande y fuerte. Encontraron un desdichado Dientes de sable que les plantó cara a las Licantropas, quien les ofreció un magnifico calentamiento, carne y sangre fresca que andaban buscando. Ferzan y Eir se lanzaron al festín sin importar quien llegaba antes a su corazón, las fauces de ambas se cruzaron en el mismo punto y aquello inició una amistosa pelea entre ambas.

Corrieron de vuelta a un lago que se hallaba a media distancia de la forja, se empujaban mutuamente con fuerza hacia los troncos, con tal de ver quien llegaba antes. Cerca del claro, Ferzan se lanzó sobre Eir, viendo que tenia las de perder, rodaron por el suelo hasta que la Cordera finalmente se puso encima de La osa. Las dos Licantropas volvieron a su forma humana - No te confíes porque mi espíritu animal parezca inocente, mi amor - le susurro Ferzan con la boca ensangrentada. Se levantó y le tendió una mano a su compañera, dirigiéndose hacia el lago donde Eir dio una fuerte palmada al culo de Ferzan, lanzándola de bruces contra las aguas - Te has venido demasiado arriba, no princesa?

Si no fuera por mí, quien te iba a espabilar? - replicaba burlona recogiéndose el pelo
Las otras once mujeres que me apoyan - baja al lago con ella, desafiante.
Pequeña hija de perra - la abraza - Se echaba mucho en falta tu presencia Eir.
Sabes bien que no eres la única - ambas se apoyaron cerca de la orilla, después de limpiarse de la cacería - Alguna aventura por el Reino Elfico has tenido para haber pasado un tiempo allí.
Me has pillado, demasiados hombres apuestos a los que echarles el ojo, no tengo tiempo para llevarme a todos ellos a la cama - dejó la ironía, volviéndose seria - Lo que sí es cierto es que en Zhanthé he conocido a una elfa especial, creo que es la primera mujer de la clase alta que me cae bien. Entre distintas razas siempre hay especulaciones, ya me entiendes.
Ninguna de las dos ha perdido el tiempo por lo que veo.
Eir - le susurra al oído, abrazándola por los senos lentamente - Recuerdas lo que nos paso en un lago con dieciséis años? Olvida lo que dije de que las experiencias pasadas no serian lo mismo, házmelo de nuevo, quiero sentirte dentro de mí.

Ferzan se quedó apoyada en el borde viendo como el físico imponente de Eir se situó frente a ella, abrazándola con un beso en los labios. Ella le respondió con un fuerte apretón desde su espalda para que los pechos firmes de su Líder se apretaran contra los de ella - Te he enseñado todo lo que se sobre los etéreos, espero no haberte enseñado todo lo que sabes sobre mi cuerpo.

Eir bajo sus manos hasta los muslos de su pareja, acariciando suavemente los músculos fuertes y agiles de su cordera. Sus dedos se escurrieron serpenteantes bajo el agua hasta el punto clave de ella, aprovechando su despiste cuando Eir se llevo a la boca uno de sus senos, repartiendo besos sobre el después de un pequeño chupetón. Había pillado con la guardia baja a Ferzan después de hundir un dedo sobre su intimidad - Aahh, esa sensación... - miró hacia abajo como la primera vez, pero en esta ocasión el agua no estaba manchada con su sangre. Levantó la cabeza, gimiendo suavemente. Más tarde, Eir volvió a meter otro dedo cuando noto que su intimidad estaba más dilatada. Volvió a besarla de nuevo, enmudeciendo sus continuos gemidos.

Gimes como una princesa Ferzan, ya no pareces la Licántropa de antes que casi logra sacarme un ojo.
Y no te gusta? O soy demasiado mujer para ti? - Eir la coloco de espaldas a ella contra sus pechos, jugando aun con la entrepierna de su cordera. Ella por su parte agarro las nalgas de La Osa y empezó a jugar con su sexo más abajo - Me gusta cómo me lees la mente querida - comentó presa del placer. Los gemidos de Eir llegaban a oídos de Ferzan en forma de susurros provocativos, sentía como sus bocanadas de aire recorrían y acariciaba su cuello como una plegaria directa a sus sentidos. Giró su cuello, ella ladeo la cabeza, sus labios volvieron a encontrarse de nuevo.

Salieron afuera. Ferzan se tumbo boca arriba esperando que su compañera hiciese lo mismo pero a la inversa y encima suya. Ambas se abrazaron lo mejor que pudieron de las caderas de la otra, sus lenguas juguetonas daban paso a multitud de gemidos mutuos, acompañados de cariñosas caricias a la cintura y el vientre de la cónyuge.

En ese momento, Cordera quería mas. De un fuerte empujón derribó a La Osa hasta intercambiar poses en la hierba, situándose justo encima a la altura de su cadera. Ferzan entrecruzo por debajo una de sus piernas con las de Eir, la otra la situó por encima de su otro muslo, cerca de la zona clave para la postura. Había formado una tijera de terciopelo ejerciendo ella la pose dominante sobre su líder, estaba expectante de la obra de arte bien formada que es el cuerpo de Eir, ella desde su punto de vista podía observar todo de Ferzan con la misma facilidad. Cordera separo lo mejor que pudo sus piernas, con tal de que su intimidad pudiera rozar sin dificultades con la de su compañera.

Los gemidos se volvían fuertes, intensos. Ambas mujeres, fogosas y excitadas con lo que podían ver, cerraron posteriormente los ojos dejando libre albedrio a sus mentes. Sus piernas se habían separado de la misma forma que lo hicieron sus caminos a la llegada de Aleketh. Las intimidades de ambas, se unieron entre si tal y como lo habían hecho sus destinos al volver a cruzarse. Se retorcieron, se frotaron entre si, como sus besos y caricias recorrían sus cuerpos sumergidos en un interminable mar de placer, que anunciaba inminente el momento clímax que las llevaría a un profundo orgasmo. La noche no parecía tener fin para las dos lobas.

Esto no es sino mas que el comienzo de la noche entre Cordera y Osa del clan. Una imagen vale más que mil palabras, por mucho que ellas dos relaten su noche lo mejor posible, siempre es mejor guardarlo todo para la imaginación.

Cansadas de una intensa velada juntas, las energías agotadas durante la caza no se comparaban con las que habían invertido en su noche de gozo. Abrazadas y acostadas entre la vegetación cerca del lago, sus caricias decían todo por ellas, pocas palabras eran necesarias en un principio.

Hermanas somos, hermanas seremos Eir, por muy Etéreas que podamos ser.
Por muy separadas que estemos, nuestro amor ha podido con todo a nuestro paso hasta conducirnos la una con la otra. Sigamos el camino, juntas.
Te amo, Eir.
Te amo, Ferzan.
... ... ... ... ...

Al día siguiente, Márin y Alessia tenían sus armas listas para estrenar en sus batallas venideras. Las cuatro mujeres junto a Suku recogieron todas sus pertenencias y ejercieron el mismo ritual de entrada junto al portón para cerrarlo. La sala de la forja Etérea había sido clausurada de nuevo, y nadie que no tuviese el poder necesario podría volver a abrirla. No solo una guardabosques es necesaria para abrir la forja, se necesitan un mínimo de dos mujeres con un total dominio sobre su energía etérea para ello.

Tras llegar de vuelta al campamento junto a las demás, la decisión de Eir sobre sus tres principales hermanas junto a las demás fue inminente - Hermanas, ahora que estamos preparadas para combatir a los Gehrich, debéis separaros y lidiar con la amenaza que ha asolado nuestro pueblo. No deben poder con nuestra generación, tras nuestra caída no esperéis que nadie pueda retomar el control sobre el Limbo de esas criaturas. La derrota no es una opción. Juntas solo nos retrasaremos, debéis recorrer el mundo para entrenaros y adaptar vuestras armas a la batalla, avisadme de cualquier actividad sobrenatural relacionada con el enemigo. Yo me encargare de liderar sobre el resto de las guardabosques, ninguna de nuestras hermanas, Etérea o no, se quedara atrás. Cada cierto tiempo, hermanas Etéreas, mandadme un cuervo con un pequeño informe de todo lo que hayáis podido encontrar. A su vez, os necesitare cada cierto tiempo aquí para poder hablar en paz, yo os mandare información sobre nuestro paradero. Ya sabéis, que vuestro espíritu animal guie vuestro pasos. ¡UZUN ETERIK RANGERS CANLI!

Márin fue la primera en despedirse del grupo hasta nuevo aviso. Se reunió con Ferzan y dio su voto de confianza en ella - Nunca olvidar tu fe en nosotras, después de sufrir todo lo que hacerte. Espíritu fuerte en ti, te deseo lo mejor hermana de sangre.
Se fuerte Márin, ningún hombre debe decidir mas por ti, tu eres quien decide tu propio camino.

La siguió Alessia a los pocos minutos después - Recuerda lo que te he dicho, si los encuentro yo antes no habrá cuervo que pueda anunciarte de sus muertes. Mis hachas de Acero Deldrimor cobraran sus primeras vidas pronto, reza para que no sean las suyas.
Los dioses nunca me han ayudado en ninguna labor, nunca he confiado ciegamente en ellos, menos ahora que se trata de algo importante. No seré yo quien rece por mis padres, pienso ser quien los encuentre.
Alessia sonríe, de satisfacción mezclada con desafío - Espero no volver a verte nunca más.

Ferzan fue la última en partir de las tres. Durante dos semanas estuvo practicando duro junto a Eir. Adquirió destreza con sus nuevas armas, tuvo la oportunidad de añadir retoques y detalles a su máscara, así como fabricarse una nueva armadura ligera. Aprendió a dominar su forma Etérea, a compenetrarse bien con su hermana Suku en dicho estado, además de dominar el don de comulgar con animales muertos para ver sus momentos pasados y futuros.

Su set de viaje estaba completo, Ferzan estaba lista para partir.

Mascara de Cordera:
Fabricada en la forja Etérea empleando Madera Espiritual, esta mascara es una imitación formidable y resistente de la máscara que Ferzan tenía "atada" a su rostro en su sueño con Eir. El material del que está hecho le permite transformarse en su forma Etérea al instante por la conductividad que tiene respecto a su energía Etérea. Al liberar esta energía en menor medida sin llegar a la transformación, las cuencas de los ojos de la máscara se recubren de un color purpura que le tapan los ojos  a su portadora sin que pierda visión. Tiene un detalle añadido por la propia usuaria, que trata de una mata de pelo blanca formada por bello de Cordero que le permite ocultar, además de su rostro, su cabello por completo para dar más anonimidad a su identidad.


Armadura de Guardabosques:
Hecha de cuero y tela, otorga a la usuaria una agilidad notable junto a una aceptable resistencia. Resiste bien al frio, al tapar la anatomía de su portadora por completo con un conjunto extra de bello lobuno en el interior de la armadura. Por detrás del cuello, el conjunto dispone de un pequeño manto de lobo polar (otorgada por Eir), que cubre su espalda hasta casi la mitad. Junto a la máscara, su apariencia física esta mas que protegida en la anonimidad.


Katana Deldrimor:
Fabricada con acero Deldrimor, esta espada similar a una katana de corto alcance ofrece una empuñadura hecha de madera espiritual resistente y firme que requiere cierta destreza para blandirla con eficacia. La parte trasera del filo no está afilada, lo que permite un apoyo cómodo de esta parte en conjunto con el brazo. La estatura del arma es de 1,10cm.


Daga de medialuna:
Forjada con el mismo acero que la espada, se caracteriza por el detalle ornamental y a su vez, útil respecto a la medialuna que separa el mango del filo.


Soñadora:
Hecho únicamente de madera espiritual, el estilo y colores de este arco es lo que lo destaca físicamente. En el combate, el aro que está colocado detrás de la cuerda y sujeto a la duela por dos hilos, puede generar dos cuerdas etéreas extra. Esto se debe a la capacidad conductora de energía etérea de la duela y del aro, los cuales están hechos por el mismo material. Las flechas de la portadora, cuyas puntas están hechas de Acero Deldrimor, se adhieren a estas cuerdas etéreas con tan solo poner un dedo sobre ellas, tensando la cuerda hasta lanzar el proyectil. Con la destreza y preparación suficientes antes del lanzamiento, el arco en manos de una etérea es capaz de lanzar tres flechas simultaneas a uno o varios objetivos.


Cerbatana:
Nada que destacar de esta arma, a excepción de que esta hecha por el mismo material que el arco en lugar de madera corriente, lo que mejora la estabilidad del proyectil. Silenciosa, rápida y eficaz. Su portadora dispone de dardos somníferos o envenenados, capaces de mermar la cordura del objetivo o de debilitarle. No está pensada para matar.

Ferzan, antes de que te vayas - Eir la abrazó con todas sus fuerzas, Ferzan la correspondió - Vuelve sana y salva, y cuando estés allí fuera, no te olvides de informarme para que sepa que estas bien.
Así lo hare, señora - bromeó por un momento su condición de Líder afectada por su sentimentalismo. Ferzan besó a Eir como si fuera el último beso que fuera a darle, lento y con ganas, expresando su amor en un solo gesto - Te prometo que volveré a por él, cuida de mis viejas ropas indígenas, serán un bonito recuerdo de mi a ti.

Hasta mas ver, Cordera.
Ferzan realizó un gesto corrector desde la distancia - Hasta pronto, Osa.

Extraño es en su forma de actitud, por el animal que representa, ver a una Cordera lejos de su rebaño. Pero no estaría sola, ahora Suku la acompañaba y esta vez no tendría motivos para volver a desaparecer sin una buena razón. Lejos de esto, confiaba en que nunca estaría sola, aun teniendo a sus progenitores desaparecidos y sus seres queridos lejos de ella, siempre mantendrá a ambos junto a ella con el puño en el pecho y un fuerte sentimiento ligado al corazón.

En busca de un futuro prospero para su Clan, Ferzan y Suku partieron hacia el sur de Garnalia para proseguir lo que apenas habían empezado, una vida junto a su hermana y amiga.

Las Cazadoras Etéreas.
Una hermana...
Una amiga...

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